Podés olvidar qué cenaste ayer y, sin embargo, escuchar unos segundos de una canción y recordar dónde estabas cuando sonaba hace 20 años. Esta curiosidad tiene relación con cómo funciona la memoria: la música puede actuar como una poderosa clave para recuperar experiencias personales, mientras una actividad cotidiana y repetitiva puede resultar mucho menos distintiva.
La diferencia es importante porque recordar no depende únicamente de cuánto tiempo pasó. Un episodio antiguo puede conservar características que faciliten enormemente su recuperación, mientras uno ocurrido ayer puede confundirse con decenas de experiencias prácticamente iguales.
Una canción no llega sola cuando vuelve del pasado
Hay canciones que parecen llevar información adicional escondida.
Suena una introducción y aparece un viaje. Un estribillo devuelve una fiesta. Una melodía que no escuchábamos desde la adolescencia puede traer la imagen de determinadas personas e incluso detalles del lugar donde solíamos escucharla.
La ciencia denomina a este fenómeno recuerdos autobiográficos evocados por música o MEAM, por sus siglas en inglés.
Un estudio con 100 adultos jóvenes presentó 24 fragmentos musicales con diferentes niveles de familiaridad. En total aparecieron 1.085 recuerdos autobiográficos. Pero hubo una diferencia notable: la música muy familiar provocó alrededor de tres veces más recuerdos que aquella poco conocida y, además, estos llegaron más rápidamente a la mente.
Es decir, reconocer una canción puede proporcionar una especie de atajo de recuperación hacia situaciones con las que quedó asociada.
Por qué algunas canciones parecen conservar tantos detalles
La familiaridad es solamente una parte de la historia.
Otro estudio realizado mediante neuroimagen encontró que una mayor familiaridad musical estaba asociada con recuerdos autobiográficos más específicos temporalmente. Los investigadores también observaron actividad en regiones relacionadas con el procesamiento autobiográfico mientras los participantes recuperaban experiencias mediante canciones populares de diferentes épocas.
El neurocientífico Petr Janata ya había encontrado un vínculo especialmente interesante entre música y autobiografía. En una investigación publicada en Cerebral Cortex, estudió cómo canciones populares capaces de despertar recuerdos personales involucraban regiones de la corteza prefrontal medial relacionadas con procesos autorreferenciales y recuperación de información autobiográfica.
La emoción puede agregar otra capa. Investigaciones recientes con música elegida por los propios participantes encontraron que las canciones nostálgicas involucraban redes cerebrales vinculadas con procesamiento autobiográfico, emoción y recompensa.
Por eso una canción de hace 20 años puede ser mucho más que una melodía conocida: quedó enlazada a lugares, personas, emociones y períodos concretos de nuestra vida.
Entonces, ¿por qué cuesta recordar qué hicimos ayer?
Acá aparece la otra mitad de la paradoja.
Supongamos que ayer hiciste exactamente lo habitual: te levantaste, desayunaste, trabajaste, almorzaste y regresaste a casa.
No necesariamente olvidaste el día completo. El problema puede aparecer cuando intentás recuperar qué ocurrió específicamente ayer y no anteayer, el jueves pasado o cualquier otra jornada similar.
Un estudio reciente siguió experiencias autobiográficas reales y encontró que los acontecimientos considerados nuevos eran posteriormente recordados con mayor viveza que los periódicos y rutinarios. Los eventos rutinarios, además, fueron recuperados con menos detalles episódicos.
Pensalo con dos desayunos.
Si ayer tomaste el mismo café en la misma taza y en el mismo lugar de siempre, existen pocas características que distingan ese episodio.
Pero si hace 20 años escuchaste determinada canción durante tu primer viaje con amigos, aquella experiencia reúne novedad, contexto personal y posiblemente una carga emocional considerable. La antigüedad del recuerdo juega en contra; su carácter distintivo puede jugar a favor.
Eso tampoco significa que recordemos fielmente cada detalle asociado con una canción. La memoria autobiográfica es reconstructiva y la sensación de viveza no garantiza exactitud absoluta.
Pero ayuda a resolver esta curiosidad: la memoria no funciona como un archivo ordenado únicamente por fecha. La música puede proporcionar una excelente puerta de entrada hacia un episodio lejano, mientras una experiencia cotidiana ocurrida apenas ayer puede tener muy pocas pistas que la diferencien de todas las demás.