Silvestre y La Naranja vuelve a Mendoza en un momento particular de su recorrido. Después de una extensa gira alrededor de Alter Ego, la banda prepara un show renovado y eligió la provincia para dar el primer paso de esta nueva etapa en vivo.
Justo Fernández Madero habla del presente de Silvestre y La Naranja antes del show de este sábado en Mendoza, que abrirá una nueva etapa para la banda.
Silvestre y La Naranja vuelve a Mendoza en un momento particular de su recorrido. Después de una extensa gira alrededor de Alter Ego, la banda prepara un show renovado y eligió la provincia para dar el primer paso de esta nueva etapa en vivo.
Este sábado 5 de septiembre, el grupo será protagonista de Vino a la Nave, el encuentro que desde las 18 reunirá música, vino, gastronomía y arte en la Nave Cultural.
Pero antes del encuentro con el público mendocino, Justo Fernández Madero, cantante y guitarrista de Silvestre y La Naranja, conversó con Los Andes sobre el presente de un proyecto que lleva más de una década creciendo, cambiando de piel y ampliando fronteras.
La charla recorre la evolución de la banda, la transformación sonora que propuso ALTER EGO, el desafío de construir un proyecto profesional entre amigos y esa curiosidad que, aun después de girar por Latinoamérica, Europa y Estados Unidos, continúa marcando el rumbo.
—Justo, Silvestre y La Naranja lleva más de una década, pero da la sensación de estar atravesando permanentemente nuevas etapas. ¿En qué momento sentís que está hoy la banda?
—Creo que estamos disfrutando mucho el presente, pudiendo apreciando lo que fuimos construyendo y a la vez con mucha curiosidad por lo que se viene. Con el tiempo creo que le fuimos encontrando la vuelta a muchas cosas que para nosotros a eran totalmente desconocidas, sobretodo en un camino tan incierto como puede ser la música. Pero siempre tratamos de usar esa incertidumbre como combustible, para afrontar con más fuerza y seguridad las etapas que van apareciendo.
—Con Alter Ego aparecieron nuevos sonidos y una presencia mucho mayor de la electrónica. ¿Qué necesitaban cambiar o explorar que todavía no habían encontrado en los discos anteriores?
—Alter Ego es un disco que lo hicimos durante nuestra primera gira de gran escala, entonces está muy condimentado por el vivo, por los shows. Lo hicimos pensando en cómo potenciar los recitales. Y a la vez fue el disco en donde más nos pusimos meticulosos y detallistas con la producción. De ahí nació esa exploración con los "sintes", el uso de samples y la electrónica.
—Ustedes suelen decir que no quieren llevar las canciones hacia un género determinado. ¿Cómo saben cuándo una canción “ya es Silvestre y La Naranja”, aunque cambien tanto los sonidos?
—Buena pregunta, y difícil de responder. Creo que ese criterio los vamos cambiando, según la etapa en la que estamos. Sin dudas el denominador común es que por debajo de la producción, haya una canción clara que pueda ser tocada con guitarra y voz, y suene linda. Si la canción nos transmite algo, ya es suficiente para tenerla en cuenta para un disco.
El concepto de Alter Ego también permite mirar más allá de la producción musical. El disco pone el foco sobre las distintas versiones que pueden convivir en una misma persona y sobre aquello que aparece cuando las luces se encienden y comienza un show.
—El concepto de Alter ego también habla de esas distintas versiones de uno mismo que aparecen arriba del escenario, en las redes o durante una gira. ¿Quién es el Justo que aparece cuando subís a tocar?
—Creo que es el Justo que más sabe lo que tiene hacer. El que está seguro en su oficio (ríe). Y el escenario también te permite soltarte y hacer cosas que no necesariamente harías en un asado con amigos. No me considero una persona totalmente extrovertida, pero en un escenario haciendo lo que más te gusta hacer, te permitís sacar cosas que de otra manera no saldrían tan fácil.
—Pasaron de tocar entre amigos a llenar Obras, girar por Latinoamérica y Europa y llegar a Estados Unidos. ¿En qué momento fueron conscientes de que el proyecto había cambiado de dimensión?
—Creo que fuimos viviendo cada etapa con bastante consciencia. Es decir, nuestro crecimiento no fue de un día para el otro, y eso nos dio más preparación y seguridad para ir afrontando cada escalón que íbamos subiendo. Después de la salida de nuestro disco Sueño Cítrico, se sintió el empujón, con una primera gira latinoamericana y un obras, pero haber llegado ahí en realidad fue fruto de un trabajo que veníamos cocinando hace varios años. Y hacerlo con amigos es como la frutilla del postre que lo hace todo más increíble.
—¿Qué es lo más difícil de proteger cuando una banda empieza a crecer: la amistad, la creatividad, los tiempos personales o la libertad artística?
—¡Guau! La realidad es que siento que un poco de las cuatro. De la amistad es interesante hablar porque en el caso nuestro somos amigos desde chicos, y de repente darte cuenta que estás armando un proyecto laboral y de vida juntos es loco, y obviamente a veces las cosas se mezclan. Tus mejores amigos también son tus socios y el desafío es que en cuestiones laborales también tenés que aprender a manejar las sensibilidades. Y esto acentuado con momentos de gira donde te ves casi todos los días, conviviendo. La clave ahí es la comunicación.
El universo sonoro de Silvestre y La Naranja se fue ampliando disco a disco. Rock, pop, soul y electrónica conviven dentro de una propuesta que encuentra, según Fernández Madero, un denominador común mucho más sencillo: que detrás de toda producción exista una canción capaz de transmitir algo.
—Tienen un público muy joven, pero al mismo tiempo muchas de sus influencias vienen de distintas generaciones del rock, el pop y el soul. ¿Cómo leen a esta generación que escucha música sin demasiadas fronteras entre géneros?
—Me parece que está buenísimo. Está bueno romper con eso de que uno es del rock, o del pop, o del urbano o lo que sea. Creo que enriquece mucho, y lo otro limita. También va de la mano con el consumo de música hoy en día a través del streaming, donde podes escuchar lo que quieras cuando quieras. No estás sujeto a escuchar este o el otro disco.
La llegada a Mendoza tendrá otro componente especial. Vino a la Nave será la primera fecha de la gira con la que Silvestre y La Naranja comenzará a cerrar 2026, y el repertorio dejará de estar concentrado únicamente en Alter Ego para recuperar diferentes momentos de su discografía.
—Este sábado llegan a Mendoza para un evento que mezcla música, vino, gastronomía y arte y que busca acercar la cultura del vino a nuevas generaciones. ¿Qué les interesa de tocar en un contexto diferente al de un recital tradicional?
—Es el primer recital de esta gira de cierre del 2026, y tenemos armado un show nuevo y distinto. Somos todos grandes tomadores de vinos, así que juntar todo en una misma noche nos parece fantástico.
—Para alguien que vaya a Vino a la Nave y quizás los vea en vivo por primera vez, ¿qué Silvestre y La Naranja se va a encontrar sobre el escenario?
—Veníamos de una gira larga presentando nuestro último disco Alter Ego, y ahora vamos a volver a hacer un show más balanceado entre todos los discos. El que nos escuche por primera vez nos va a encontrar en todas nuestras facetas, en nuestra versión más completa.
—Después de tantos kilómetros, discos y escenarios, ¿qué sueño sigue pendiente para Silvestre y La Naranja?
—Los sueños se reciclan y cuando uno llega a un lado, aparece en el horizonte el siguiente sueño. La realidad es que poder vivir de hacer nuestras canciones ya es una bendición. Pero siempre soñamos con expandir más fronteras y antes que nada, hacer más grande nuestra familia acá en nuestro país y seguir creciendo.
—Y antes del cierre, una consigna inevitable para una banda que llega a Mendoza en una noche atravesada por el vino. Una canción de Silvestre y La Naranja, una copa de vino y un paisaje mendocino: ¿qué tema elegirías para ese momento?
—¡Tu veneno!
La cita será este sábado 5 de septiembre desde las 18 en la Nave Cultural, donde Vino a la Nave volverá a proponer una manera diferente de acercarse a la cultura vitivinícola. La edición contará con entre 20 y 25 bodegas, desde firmas reconocidas hasta proyectos emergentes y pequeños productores, además de gastronomía, foodtrucks e intervenciones artísticas.
Cada asistente recibirá un copón gourmet reutilizable para realizar las degustaciones y habrá estaciones de hidratación gratuita y acciones de concientización orientadas al consumo responsable. La propuesta forma parte del concepto Vino A, que busca vincular al vino con experiencias contemporáneas y acercarlo especialmente a nuevos públicos.
La música tendrá también presencia local. Demorados será la banda soporte, con una propuesta atravesada por el pop, el rock y el indie, antes del show central de Silvestre y La Naranja. El encuentro es organizado por Nero Producciones y las entradas continúan disponibles a través de Venti.
La fecha figura además en el calendario oficial de Silvestre y La Naranja, que después de Mendoza continuará su recorrido el 2 de octubre en Montevideo y el 17 de octubre en Buenos Aires.
Así, Mendoza será el punto de partida para una nueva etapa en vivo de una banda que, después de más de una década, todavía encuentra razones para moverse. O, como resume Fernández Madero, para seguir haciendo de la incertidumbre combustible y descubrir cuál será el próximo sueño que aparezca en el horizonte.