El teatro mendocino tendrá desde este año un nuevo símbolo. El Festival de Estrenos de Teatro de la Ciudad de Mendoza incorporará, a partir de esta 27ª edición, una estatuilla propia para distinguir a los artistas y elencos ganadores, concebida a partir de una obra del patrimonio artístico local y realizada mediante tecnología de modelado e impresión 3D.
La pieza nació de un trabajo conjunto del equipo de Montaje del Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza (MMAMM), integrado por Mariana Mattar, Mariel Matoz, Sabrina Kadiajh, Franco Contreras y Marcos Mut. Para darle forma al nuevo reconocimiento eligieron "Mujercita en positivo" (1972), un grabado del artista mendocino Luis Quesada perteneciente a la colección patrimonial del museo.
La elección no fue casual. La obra de Quesada ofrecía una identidad visual fuertemente ligada a Mendoza y, al mismo tiempo, una estructura basada en las relaciones entre figura y fondo, positivo y negativo, que podía ser trasladada de manera particularmente fértil desde el plano hacia el volumen.
El resultado no pretende ser una reproducción literal del grabado, sino una reinterpretación tridimensional que conserva algunos de sus principios visuales fundamentales. Así, una obra concebida originalmente para el papel se convierte ahora en un objeto destinado a acompañar, edición tras edición, el reconocimiento al teatro mendocino.
Del papel al volumen
El proceso comenzó con la selección y digitalización de la imagen original. A partir de ese registro, el equipo convirtió el grabado en un archivo vectorial en blanco y negro, eliminando los tonos intermedios de la fotografía y conservando únicamente las formas esenciales.
Ese archivo fue trasladado luego a un programa de modelado tridimensional. El trabajo permitió transformar las líneas y superficies del grabado en una estructura compuesta por puntos, vértices y aristas, capaz de adquirir una nueva dimensión sin perder la relación visual que caracteriza a la obra de Quesada.
Para esta etapa utilizaron Blender, un programa gratuito y de código abierto que el equipo del museo emplea también en renders, maquetas y proyectos expositivos.
La operación implicó, en cierto modo, invertir el recorrido habitual de una escultura. No se partió de un volumen para llegar a una imagen, sino de una imagen bidimensional para descubrir qué volumen podía contenerla.
Una estatuilla atravesada por la luz
Uno de los aspectos más interesantes del diseño está en la manera en que el equipo resolvió la oposición entre blanco y negro presente en el grabado. En lugar de construir una figura maciza, optaron por una estructura calada.
La parte correspondiente al negro de la imagen se transformó en la materia de la estatuilla, mientras que el blanco quedó representado por el vacío. De ese modo, la figura termina de componerse en relación con aquello que tiene detrás: el fondo y la luz pasan a formar parte de la pieza.
La decisión convierte al premio en un objeto cambiante. Su apariencia puede modificarse según la superficie sobre la que se apoye, las condiciones lumínicas y el contraste que se genere alrededor de la estructura.
También fue necesario determinar el espesor adecuado para que la pieza conservara su rigidez sin perder ese carácter abierto. Después de distintas pruebas, el equipo estableció un centímetro como medida apropiada.
La tecnología, en este caso, no funciona solamente como una herramienta de reproducción. Permite explorar una posibilidad que el grabado original no tenía: convertirse en una figura atravesada por el espacio.
Patrimonio y tecnología
La etapa de impresión también requirió diferentes pruebas. Antes de enviar el modelo a la impresora 3D, el equipo utilizó Cura, un programa que permite preparar el archivo y definir cómo será construido capa por capa.
Allí se establecieron variables como la cantidad de filamento, la estructura interna y las características de impresión. El objetivo fue encontrar un equilibrio entre consumo de material, resistencia y precisión formal.
La pieza finalmente fue separada de su base y montada sobre un soporte de madera pintado de rojo, otro elemento que establece un vínculo con el universo visual de Quesada.
El procedimiento condensa así varias capas de la cultura municipal: el patrimonio conservado por el MMAMM, las artes visuales, el teatro y las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías. Una obra de 1972 encuentra, de esta manera, una segunda vida en un objeto creado más de medio siglo después para celebrar el presente de la escena mendocina.
Un premio al teatro con identidad propia
La nueva estatuilla también modifica la naturaleza del reconocimiento. Hasta ahora, el festival distinguía a sus ganadores; desde esta edición, además, cada premio llevará consigo una pequeña pieza del patrimonio artístico de Mendoza.
La elección de Quesada hace que cada entrega funcione como una forma de circulación del patrimonio del MMAMM fuera de las paredes del museo. El teatro se convierte así en otro espacio para volver visible una obra perteneciente a la historia de las artes visuales locales.
La primera presentación oficial de la estatuilla será este domingo 6 de septiembre, a las 20, en el Teatro Quintanilla, durante la gala de premiación de la 27ª edición del Festival de Estrenos de Teatro de la Ciudad de Mendoza.