Iara Weich, hija de Julián Weich, mantuvo durante años un perfil mucho más bajo que el de su padre y atravesó varias búsquedas antes de encontrar una actividad que sintiera propia. Entre esas primeras experiencias estuvieron Medicina, Administración de Empresas y Publicidad, pero ninguna terminó convirtiéndose en el proyecto profesional definitivo.
La respuesta apareció en un terreno muy diferente. Junto con Julieta Alalu, comenzó a desarrollar Bunker, una propuesta de compra y venta de ropa usada seleccionada que buscaba alejarse de la imagen tradicional de una feria americana.
De una feria casera a un negocio de ropa de segunda mano
El origen fue pequeño. Una gran cantidad de prendas prácticamente sin uso que una familiar de Alalu necesitaba desprenderse terminó dando lugar a una primera feria organizada de manera casera.
La respuesta fue suficiente para advertir que existía una oportunidad. El proyecto evolucionó hacia un showroom y después hacia una marca cuyo diferencial era realizar una curaduría estricta del estado, estilo y actualidad de cada prenda.
La idea era sencilla: que una persona pudiera entrar y encontrarse con ropa de segunda mano que no pareciera gastada ni descuidada.
Con los años, Bunker sumó local físico, venta online y una comunidad grande en redes. El modelo permite que las personas no solamente compren, sino también que lleven su propia ropa para venderla y volver a ponerla en circulación.
El siguiente salto fue abrir una tienda en Barcelona
Después de crecer en Buenos Aires, Iara y sus socias Julieta Alalu y Sofía Berendorf decidieron llevar el modelo a España. En agosto de 2024 inauguraron Bunker en Barcelona.
El primer local elegido estaba en El Born, dentro de un inmueble catalogado con valor histórico. Según explicaron sus fundadoras, en esa zona funcionaban actividades textiles varios siglos atrás y el espacio todavía conservaba estructuras asociadas con el antiguo lavado de prendas.
La propuesta mantuvo el sistema argentino: prendas de marcas masivas como Zara, Mango o H&M conviven con piezas premium de firmas como Prada, Gucci o Dolce & Gabbana, siempre sujetas a selección previa.
El negocio continúa activo en Barcelona y su propia web mantiene en 2026 el sistema para que particulares ofrezcan ropa, reciban una cotización y elijan entre dinero o un voucher de mayor valor para volver a comprar en la tienda.
La moda circular terminó convirtiéndose en su carrera
El camino de Iara resulta particular justamente porque no siguió una vocación lineal desde la adolescencia. Pasó por carreras universitarias distintas antes de encontrar una actividad surgida de una oportunidad mucho más cotidiana.
Además, eligió desarrollarla prácticamente fuera del universo mediático de Julián Weich. Mientras su padre construyó durante décadas una carrera frente a las cámaras, ella se consolidó como emprendedora dentro del mercado de segunda mano.