27 de septiembre de 2026 - 00:25

Una partida a jugar en varios frentes

La estrategia de Cornejo prefiere que el candidato a sucederlo surja de su entorno político, de sus colaboradores o, por qué no, hasta del intendente de la ciudad de Mendoza, Ulpiano Suárez, radical al fin. Al que no incluye es a Luis Petri, quién, aun así, se está armando para competir.

Periodista

El armado del escenario político mendocino hacia las elecciones, más allá de lo meramente local, traslada también conjeturas y charlas que llegan a los despachos de la Casa Rosada.

Mucho ha trascendido en los últimos días que el futuro político de Luis Petri es objeto permanente de conversaciones en el seno del poder nacional. Varias encuestas reflejan que está entre los mejor posicionados para pelear eventualmente por la gobernación mendocina.

Nadie desmiente en el entorno del actual diputado nacional lo que se dice y se publica. Pero públicamente el mendocino radical convertido en libertario nada dice de su proyecto, que existe, sí, y que si todo marcha como él y sus allegados esperan tendrá que blanquearse ni bien comience el nuevo año.

Por otra parte, se comenta que el oficialismo mendocino le estaría buscando otro destino nacional a Petri. Algunos dicen que eso es imposible, ya que como diputado nacional tiene mandato hasta 2029. Pero sí compitiese, por ejemplo, encabezando la lista de senadores nacionales volvería a aportar su caudal electoral a favor de Milei, ya que la boleta para gobernador corre por otro lado tanto por el desdoblamiento como por la boleta única.

Esto favorecería la estrategia de Cornejo, que en definitiva prefiere que el candidato a sucederlo surja de su entorno político, de sus colaboradores o, por qué no, hasta del intendente de la ciudad de Mendoza, Ulpiano Suárez, radical al fin. Queda claro que Cornejo poco coincide con aquello del final de los ciclos políticos; por lo menos con el suyo y en esta ocasión.

¿Y qué haría el gobernador si no fuese candidato a senador nacional, como muchos especulaban? Se verá en su momento y, sobre todo, si el enroque con Petri se produce. Difícil se ve la jugada por ahora. El sanmartiniano primero sorprendió con la Mendoza en pausa que denunció para competirle en la interna a Cornejo y ahora se pronuncia por una “Mendoza grande”, con buen manejo de sus finanzas, pero poco empuje político y privado para volver a ser el motor de Cuyo. En pocas palabras lo más aproximado a la mirada de Petri.

Las adhesiones de otros espacios partidarios es otro tema a valorar a medida que avance el año electoral. La hasta ahora inalterable alianza entre Cambia Mendoza y La Libertad Avanza de ningún modo seria compartida por dirigentes que están totalmente alejados del gobernador. Es el caso de los demócratas, por citar un ejemplo, que, según se dice, esperarían el día y la hora de la esperada confirmación de la precandidatura de Petri para sumarse a dar apoyo y compartir listas.

Otro espacio en el que dicen que las conjeturas y proyecciones comienzan a crecer es el Pro. Por un lado, algunos macristas locales considerarían que la alianza sellada con el cornejismo y el mileísmo a partir del pasado febrero, cuando el intendente Allasino logró que sus concejales ganaran por amplísimo margen, debería tener sus límites. Algunos pretenderían un margen de maniobra para la dirigencia con el propósito de observar con tiempo cómo se presenta el panorama para el partido de Macri.

Con respecto al intendente Allasino, “la joya” del Pro en Mendoza, como lo definió Macri en su última visita a esta provincia, cotiza en alza políticamente hablando y al macrismo mendocino le gustaría tenerlo disponible si en algún momento la actual amalgama con el cornejo-mileísmo se rompiese.

Mientras tanto, el gobierno de Cornejo no pretende olvidar el contacto con la Nación. El gobernador se subirá al avión que lo conducirá a Francia junto a Milei y varios gobernadores más, todos cercanos al poder nacional de una u otra forma.

Cornejo estuvo en Buenos Aires con Santilli el viernes. Hay muchos temas en agenda, comenzando por la definición necesaria del método electoral.

El jefe de Gabinete llegó al gobierno con la tarea de poner en práctica lo que más sabe: la negociación política. En esta oportunidad, como manda el manual de su cargo, con los gobernadores provinciales, más que nada con los aliados en sus distintos niveles de adhesión.

Para llevar al gobierno hacia una elección que le dé a Milei su reelección, el “Colorado” pidió poder poner en práctica sus propias estrategias, las que aprendió y perfeccionó en la mejor escuela política, que es el diario transitar con colegas y con la gente en general. Su militancia en distintas fuerzas al menos no fue en vano. Además, todo también le resulta muy útil para su máxima aspiración inmediata: la disputa por la gobernación de la provincia de Buenos Aires.

Santilli dedujo, por lo tanto, que mejor que buscar candidatos propios a gobernador en las provincias, como pretendía al principio Karina Milei, lo más práctico y posible consistía en volver a acordar con los jefes provinciales, que acompañaron desde el arranque de la presidencia libertaria y que en la mayoría de los casos están dispuestos a seguir apoyando, especialmente si se les permite seguir peleando por mantener el poder en sus distritos. Y es aquí, en el caso de Mendoza, donde puede volver a aparecer el caso particular de Petri.

Hasta ahora el actual diputado nacional mendocino, el tucumano Catalán y el cordobés Bornoroni son los únicos libertarios en condiciones de competir en sus provincias. Los únicos libertarios. A Catalán y a Bornoroni la pulseada se les presenta a priori complicada, ya que el peronismo tucumano y también el cordobés tienen sellos propios difíciles de superar. Sus referentes, en especial los cordobeses Schiaretti y Llaryora, saben muy bien como “cercar” sus provincias de competencias propias y ajenas.

Por lo tanto, todo conduce a pensar que por el momento es Mendoza la que tiene la pulseada oficialista más apasionante.

* El autor es periodista. [email protected]

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