30 de agosto de 2026 - 00:25

Súper Niño: ¿precaución o sobreactuación?

Sorprendió la amplia convocatoria de Alfredo Cornejo a su gabinete, a los 18 intendentes e institutos especializados a propósito de los pronósticos que dan cuenta de la llegada del efecto El Niño “recargado” para el último trimestre del año. Es que la política no suele adelantarse a los acontecimientos.

Periodista y profesor universitario

Nos hemos acostumbrado a que la política va detrás del reclamo, o en auxilio de la queja, generalmente para acallarla. Lo que en su gran mayoría aparece como una respuesta, en realidad es una mera reacción a una necesidad evidente, que después de mucho trajinar, finalmente logra ingresar en la órbita de lo público y expediente (o atajo/contacto mediante) se transforma en anuncio.

Es habitual que los políticos se vean a sí mismos como “bomberos” que apagan fuegos que se encienden de inmediato y se propagan con velocidad. O también, como “atajadores de penales”; es decir, seres solitarios frente a un goleador furibundo que no sólo quiere convertir el gol sino también hundirlos en el arco.

En todo caso, ambas figuras provienen de profesiones que al momento definitivo deben actuar casi en soledad, con sus armas y capacidades. Sin más estímulo que el de sus seguidores o compañeros de equipo.

Ese vivir en la urgencia, de la mano de la coyuntura diaria y su imprevisibilidad, en un contexto de crisis reiteradas y continuas restricciones presupuestarias, parece haber atrofiado una capacidad esencial que se le solía atribuir a los dirigentes: la posibilidad de adelantarse a los escenarios y los conflictos por vía del estudio y el abordaje de los problemas; o en su defecto, por simple instinto político. Eran esas dotes de estadistas que algunos elegidos tenían y que al margen de poseer debían demostrar en acción.

Así la política y su zona de promesas se ha ido reduciendo a una especie de libro de quejas ciudadano, un cajero automático de satisfacciones inmediatas o un delivery de soluciones.

Fenómeno caprichoso

Es por eso que sorprendió la amplia la convocatoria de Alfredo Cornejo a los 18 intendentes, el gabinete provincial, pero también a los responsables de Defensa Civil, Irrigación, AySAM, las direcciones Hidráulica y Contingencias Climáticas además de Bomberos y meteorólogos especialistas a propósito de los pronósticos que dan cuenta de la llegada del efecto El Niño “recargado” para el último trimestre del año y que podría extenderse hacia 2027.

Esta nueva cara de un viejo conocido ha sido bautizado popularmente como “Súper Niño” casi con la intención de dar cuenta que estamos frente a una versión con capacidad de producir lluvias y tormentas más severas, y por ende, con mucha más capacidad destructiva por desborde de cauces, inundaciones, anegamientos, aludes y otras situaciones conflictivas que podrían afectar tanto la infraestructura con daños materiales a viviendas o edificios públicos y privados, pero también con alto riesgo para la población.

Sin bien todavía es poco certero establecer cuál será su magnitud, sí es concreto que el calentamiento de las aguas del océano Pacífico implica un cambio en la circulación atmosférica que impacta en los regímenes de lluvia, variaciones en las temperaturas y la posibilidad de ocurrencia de eventos extremos.

En Chile y Perú, donde este fenómeno ya registra escenarios atípicos, está presente en la agenda pública como un tema de estado, en especial ante la posibilidad de intensificación hacia la última parte del año, entre octubre y diciembre. Algo similar sucede en México, Ecuador y Colombia.

El presidente chileno José Antonio Kast decretó el estado de catástrofe en Tocopilla, Antofagasta, al afectarse el 60% de las viviendas y con impacto en 10 de las 15 regiones del país. En Perú, se prevé un efecto “fuerte y extraordinario hasta el verano” según una comisión multisectorial especialmente creada como la de la convocatoria local, y la flamante presidenta Keiko Fujimori en su discurso de asunción, apuntó a mitigar sus efectos con “prevención oportuna”.

Lectura política

En Mendoza, y pese al desafiante contexto regional y su descripción científica, Cornejo no logró unanimidad en su llamado. Dos intendentes opositores faltaron a la cita: Omar Félix (San Rafael) y Ricardo Mansur (Rivadavia). Y si bien no trascendieron explicaciones oficiales sobre el faltazo, es inevitable subrayar que se trata de jefes comunales profundamente enfrentados con el gobernador. Los sureños enviaron al secretario de Gobierno, Paulo Campi, mientras que los del Este, agradecieron la invitación, pero nunca aparecieron por Casa de Gobierno. ¿La confrontación política es suficiente razón para no participar de una reunión multisectorial con vistas a prevenir la posibilidad de un fenómeno natural?

No fue la opción que tomó el resto de los intendentes opositores, que no sólo asistieron y participaron, sino que también aprovecharon la ocasión para dejar sus reclamos de obras, recursos o maquinarias tanto para las tareas previas como en la emergencia si esta se declarara. Una actitud más inteligente, que no sólo evitó el desplante institucional, sino que ante la convocatoria optó por hacer política. O sea, lo que se espera de un dirigente.

Por lo pronto, se activó un operativo de limpieza conjunto entre Capital y Provincia del colector Papagayos ante la abundante basura que registra habitualmente y Luján creó su propio Comité de Evaluación de Riesgo. Repercusiones alineadas.

Sin embargo, y más allá de los críticos de Cornejo, algunos otros sectores, citando sus propias fuentes, desconfían y aseguran que El Niño cuyas previsiones son de cuidado para la región en las costas del Pacífico, tal vez no tenga tanto poder devastador específicamente en Mendoza. Por lo que deducen que la mega convocatoria de esta semana se trató de un exceso de cautela oficial o una especulación de estricto orden político frente a una situación que a nivel popular es capaz de generar suficiente temor como los terremotos que también azotan Latinoamérica. Sólo que los sismos no se pueden predecir ni adelantar. Este Niño da suficientes indicios como para que incluso la política lo intente conducir o reeducar.

* El autor es periodista y profesor universitario.

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