Se desploma el consumo de vino y asoma una nueva tendencia

En lo que va del año ya cayó 4% pero los números febrero comienzan a marcar una novedosa forma de consumo. ¿Qué pasa con los vinos premium y espumantes?

Se desploma el consumo de vino y asoma una nueva tendencia
Cambia la tendencia en la compra de vinos de los argentinos.

El consumo en Argentina se desploma, y eso ya no es una novedad. La caída del poder adquisitivo de los salarios, sumado al aumento sostenido de los productos, ha dado como resultado la caída de la actividad económica. Como ejemplo, la venta en los supermercados cayó 13,8% en enero según el último dato publicado por el Indec.

Pero un dato alarmante es que el informe técnico del organismo muestra una encuesta que indica que cuando se pregunta por los próximos tres meses, el 49.2% de los encuestados sostienen que las ventas seguirán cayendo. En la industria vitivinícola sostienen la misma creencia. Es más, agregan: “no somos producto de primera necesidad”, por lo que es más fácil que suspendan la compra de vino y sean reemplazados por algún producto sustituto.

Con este contexto, lo que en otros años podría haber sido percibido como una catástrofe, este año trajo un poco de alivio. La cosecha pronosticada en 17,9 millones de quintales, hasta el momento ha alcanzado solo los 13,8 millones de quintales, lo cual es considerado escaso y se espera que mantenga los stocks en equilibrio para evitar un desplome en el precio del vino en el mercado de traslado. Sin embargo, estas son solo proyecciones y será necesario esperar para ver qué sucede en el mercado.

Los datos de despachos de vino en el mercado interno muestran una disminución del 4,4% en promedio en el acumulado de enero-febrero de 2024, lo que podría considerarse una señal preocupante. Sin embargo, hay un matiz positivo: en el mes de febrero, las ventas se mantuvieron estables, ¿una buena noticia?

Según los datos del INV, al analizar los despachos de ventas de botellas de 750 ml, se observa que mientras los varietales (-5,3%) y los espumantes (-38,7%) experimentan una caída, el segmento de vinos sin mención de varietal registra un aumento del 13,9%. Además, los despachos de botellones también aumentan un 1,8%. No obstante, el dato más llamativo es el incremento en los despachos de tetra brik, que crecen un 5,4%, un segmento siempre muy sensible.

Estas tendencias podrían sugerir que los consumidores, ante la limitación y con sus bolsillos flacos, están optando por marcas más accesibles en lugar de abandonar la categoría de vinos por completo. Parece que están sacrificando los “lujos”, como los espumantes y vinos premium, y optando por productos más masivos y que den una mejor relación precio-calidad, siguiendo una tendencia que se observa en otros sectores de consumo masivo.

Por ahora, “wait and see”, es la palabra reinante en el medio vitivinícola. Habrá que esperar varios meses para ver si estas tendencias se consolidan o si solo fueron cortes estadísticos del momento.

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