Esta bella ciudad nuestra de Mendoza, así como toda la provincia del mismo nombre, tiene tantas historias atrapantes y maravillosas que nos dejan boquiabiertos por lo original y fuera de lo común.
Las modas siempre tan intrascendentes, molestarán y luego pasarán como lo han hecho siempre. Lo profundo, lo valioso, permanente y atemporal siempre queda, como el Mercado Central y el Diario Los Andes, ambos nacidos en el mismo año de 1883.
Esta bella ciudad nuestra de Mendoza, así como toda la provincia del mismo nombre, tiene tantas historias atrapantes y maravillosas que nos dejan boquiabiertos por lo original y fuera de lo común.
En un histórico café del Mercado Central hay dos historias en una (¡bah, muchas más!) pero concentrémonos en estas dos principales.
Hubo un actor mexicano de renombre internacional, conocido en casi todo el mundo. Para más datos es cómico y lo caracterizaba una profunda humanidad. Si, adivinó, su nombre es Mario Moreno, más conocido como Cantinflas. Pero ¿qué tiene que ver Cantinflas con el puesto 66 del Mercado Central de Mendoza? Mucho, la cosa empieza en el primer viaje de Cantinflas a Mendoza en la década de 1940. En esa oportunidad cuenta Mario Moreno: “Venía caminando tranquilamente por la calle y me metí en un mercado, dentro del mercado hay un bar que hace unos churros magníficos. Creo que comí como media docena y los puesteros, los compradores y los chamaquitos venían a saludarme. Entre la emoción y lo rico de los churros se me produjo tanta confusión, que me comí la confusión y los churros y creo que no tomé el café con leche". Así relataba Cantinflas su primer encuentro con la Cafetería Elena, cuyos churros lo dejaron profundamente conmovido, a tal punto que, en su segunda visita a Mendoza en 1968, cuando vino a presentar su película "Por mis pistolas", agendó como una tarea fundamental visitar por segunda vez "ese maravilloso café del Mercado Central, el del café con leche y los churros excepcionales". Y así lo hizo, acompañado por varios amigos.
Ésta es una de las dos historias mencionadas, de renombre internacional por la presencia del genial Cantinflas, pero además hay otra que es la del café Elena en si mismo, uno de los negocios más antiguos de Mendoza. Fue fundado en 1902 por Doña Rosa Di Marco y se trasmitió de generación en generación. Lamentablemente este tradicional café cerró hace poco tiempo, pero estuvo vigente más de 100 años.
El café Elena y el Mercado Central fueron un ejemplo de trabajo, lucha, perseverancia, de mantener vivas las tradiciones familiares y comerciales, modelo de permanencia en un momento donde nada permanece, donde todo es fugaz, efímero y sin importancia. Esta actualidad super tecnologizada que termina reduciéndonos a todos y a todo a la más profunda nada e insignificancia, necesita de estos ejemplos que nos dan un marco de referencia de eternidad, tan necesarios para atravesar estos cruentos momentos que nos toca vivir en la actualidad. Las modas siempre tan intrascendentes, molestarán y luego pasarán como lo han hecho siempre. Lo profundo, lo valioso, permanente y atemporal siempre queda, como el Mercado Central y el Diario Los Andes, ambos nacidos en el mismo año de 1883.
* El autor es director de cine.