28 de marzo de 2026 - 00:15

El instinto de supervivencia financiera en el ADN argentino

Tan atravesada está la vida de cualquier argentino -no importa edad, género o situación laboral- por lo económico que bien se podría decir que desde la infancia vamos aprendiendo de qué manera dos más dos puedan ser cinco o más.

Tan atravesada está la vida de cualquier argentino -no importa edad, género o situación laboral- por lo económico que bien se podría decir que desde la infancia vamos aprendiendo de qué manera dos más dos puedan ser cinco o más. Obligados a ser "bolsillocentristas", desarrollamos un sexto sentido para la plata por ser, vaya novedad, un bien siempre escaso por estas comarcas.

Y tan es así que la educación financiera llegó a las escuelas secundarias de Mendoza, a través de programas como "Mendoza Más Vos" y la "Semana de la Educación Financiera". Esta enseñanza está enfocada en el ahorro, la inversión, la ciberseguridad y el consumo responsable de los jóvenes. Para esto se capacita a docentes y se trabaja en conjunto con las entidades bancarias a efectos de enseñar a gestionar dinero, tributos e incluso herramientas digitales.

En la misma línea de entender cómo funciona el debe y haber de nuestras vidas y de paso encauzar la formación profesional, sirva el ejemplo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNCuyo que este año tuvo un fuerte crecimiento del 54% en su número de ingresantes. Aunque los gurúes sigan sosteniendo que el radar de los futuros universitarios apunta cada vez más a las carreras cortas, de rápida salida laboral y en sintonía con las nuevas tecnologías que marcan el paso de estos tiempos vertiginosos.

Como así también se multiplican los cursos de trader. Sí, los operadores financieros que compran y venden activos en mercados electrónicos para obtener rentabilidad a corto plazo. La oferta de estas propuestas han crecido notablemente, impulsadas por el marketing en redes sociales que, lógicamente, promete ganancias rápidas.

A la misma familia pueden sumarse los brockers. Figuras estratégicas a la hora de "mover" los mercados y su combustible básico: el dinero. Muchos jóvenes ven en este rubro el camino a una vida de película, pero a menudo suelen caer en formaciones engañosas o en ámbitos de transacción non sanctos.

Ni hablar de la multiplicación exponencial de webinars, conferencias y cuentas en Instagram que aconsejan cómo aprovechar mejor el sueldo, en qué invertir para que rinda más y cómo -en el mejor de los casos- apostar a futuro en fondos de inversión, acciones de todo tipo y las siempre tentadoras criptomonedas.

Según la IA, la pregunta que domina las consultas sobre la "optimización financiera" gira en torno a la fórmula ideal para distribuir los ingresos. El interrogante más común se resume así: "¿Cómo puedo aplicar la regla 50/30/20 a mi sueldo actual para que me alcance para ahorrar e invertir sin dejar de cubrir mis gastos básicos?". Esta consulta es recurrente porque la mayoría de las personas busca una estructura lógica para ganarle a la inercia del gasto diario.

Más que una tendencia académica todas estas versiones de sobrevivencia financiera no son otra cosa que un mecanismo de defensa. En un país donde el bolsillo siempre manda, "decodificar" el lenguaje del dinero es una herramienta de supervivencia de todos. Que los números, por una vez, empiecen a jugar a nuestro favor justifican todas y cada una de estas búsquedas.

* El autor es secretario general de redacción del diario Los Andes. [email protected]

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