Deberemos adaptarnos a vivir en una economía estable

Se podrá vivir en una Argentina mejor, sin corrupción ni inflación, con estabilidad por décadas.

Deberemos adaptarnos a vivir en una economía estable

Los argentinos hemos vivido siempre en una economía inflacionaria, inestable e insegura. Deberemos adaptarnos a vivir en otra absolutamente distinta: sin inflación ni corrupción, estable y desarrollada.

Durante cien años estuvimos en el desorden total, con una enorme cantidad de dinero depreciado en nuestras manos que solo servía para comprar muy pocos bienes. Los pesos duplicaban o triplicaban la base monetaria. Traducido, nuestra moneda excedía dos o tres veces la que necesitábamos para desarrollar nuestras actividades, por lo que el descomunal exceso de oferta de dinero le hacía perder valor generando inflación. A punto tal que debimos agregarle trece ceros al peso y en los últimos cuarenta años deberíamos haberle agregado tres ceros más. Es inexplicable cómo los políticos no han destruido materialmente al país, desintegrándonos como Nación y Estado, siempre al borde de perderlo.

La inflación desató otra gran cantidad de males que arruinaron nuestras vidas. El peor y más dañino fue la corrupción. Muchos gobernantes transformaron a propósito y de dolosa mala fe a los fondos públicos, en sus bienes privados, desapareciéndolos del Estado. Especialmente durante el kirchnerismo a cuya líder, junto con funcionarios delincuentes, los están condenando a prisión. Los empresarios de figuración en los cuadernos y otros que no, también sucumbieron a la corrupción. Bancarios, jardineros, choferes y falsos dirigentes sociales, de ser nadie, pasaron a ser multimillonarios por disposición de K y CFK, no por “generosidad” sino porque los necesitaban para sus planes corruptos (véanse los miles de millones de dólares de San Cruz, la causa Vialidad y las demás).

La viveza criolla fue la “cualidad” de la población, que se jactaba de cómo defraudaba más y mejor al Estado con evasión de impuestos imprescindibles. Y la creación de 150 tributos innecesarios, de por sí un escarnio que empobreció a todos, en especial a los más honestos y honrados ciudadanos. Cien años de “cambalache” en los que cualquiera era un ladrón y cualquiera era un señor.

Milei nos está sacando de este torbellino de desastre y corrupción. Nos trae una Argentina que no conocemos y dicen, de buena y mala fe, que será imposible vivirla. Resumiré en síntesis ajustada en qué país deberemos vivir.

Un Estado reducido a Justicia, Educación, Seguridad, Defensa. Salubridad y Asistencia Social. Se disminuirá la base monetaria o circulante a la cantidad necesaria para nuestras transacciones y por ende el dinero papel en nuestro haber se reducirá sensiblemente, incrementando su valor.

En los últimos años el kirchnerismo nos dejó un circulante tres veces superior al necesario y un déficit conjunto del BCRA y el Tesoro del 15% del producto. El logrado déficit cero en enero de 2024 y la paulatina deflación por la reducción al mínimo de la emisión nos permitirán un circulante tres veces inferior, una inflación del 2/3% anual y una apreciación del peso que competirá y circulará libremente con las principales monedas del mundo.

La emisión quedará prohibida y será considerada delito imprescriptible cometido por el Presidente, Vice, Legisladores y Ministros responsables, salvo para la adquisición de reservas internacionales que no es inflacionaria.

Otra novedad será los nuevos sistemas de ahorro. El plazo fijo subsistirá pero a tasas muy bajas (ya están bajando notoriamente). Con una inflación del 2/3% anual las tasas no superarán el 4/5% anual de modo que un capital de $ 1.000.000 colocado al 4% rentará $ 40.000 pesos por año. Es obvio que ya nadie podrá vivir de los plazos fijos y tendrá la necesidad de invertir y trabajar, que es lo que se busca en cualquier economía desarrollada.

Se podrá ahorrar en otro tipo de inversiones. El kirchnerismo y el populismo fomentaban la inflación porque los ahorristas mediante los plazos fijos millonarios, financiaban al Estado quebrado. Como éste no podía recurrir a préstamos internacionales por el elevado riesgo país, utilizaba a los bancos como intermediarios de modo que todo el dinero recaudado lo retiraba para sí remunerando a las entidades financieras con elevados intereses que emitía y ningún particular ni empresa podía pagar. Con tales intereses los bancos abonaban a los ahorristas sus rentas, menores a los que percibían del Estado, diferencia que era su ganancia por la intermediación.

La reducción drástica de miles de millones de intereses y el retiro del Estado de los bancos por la existencia de superávit fiscal, les permitirá otorgar créditos a particulares y empresas, contribuyendo al crecimiento y desarrollo del país.

Los capitalistas invertirán sus ahorros en las bolsas de valores, mediante diversos instrumentos financieros, tales como acciones, bonos y títulos. Supongamos una empresa autorizada a cotizar en Bolsa que necesita financiarse y no desea hacerlo en los bancos. Llevará sus títulos a los mercados primarios de la Bolsa. Los ahorristas los comprarán cobrando tasas anticipadas o con descuentos de sus ganancias. P ej, por un título de $ 100 ofrecerán $ 70 de modo que al vencer cobrarán el 100% con un 30% de ganancia, porque el deudor deberá pagar el total del valor del título.

Intertanto el tomador del instrumento podrá negociarlo en los mercados secundarios en donde su valor variará conforme a las condiciones vigentes, vendiéndolos cuando estén en alza. También podrá comprar otros títulos cuando estén en baja porque el deudor originario siempre deberá pagar el título a su valor de colocación en el mercado primario. El Estado también podrá financiarse en los mercados de capitales mediante la colocación de bonos, como el Tesoro de EEUU. Todas estas operaciones bursátiles deben hacerse mediante agentes de bolsa.

¡Viviremos otra Argentina mejor, sin inflación ni corrupción y con estabilidad por décadas, en el primer mundo!

*El autor de este artículo es doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales

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