30 de octubre de 2026 - 00:30

Debemos analizar suspender las relaciones con Gran Bretaña

Ha llegado la hora de actuar con energía y dureza frente a nuestro reclamo por Malvinas. La hora de suspender nuestras relaciones con Gran Bretaña, en la forma que detallo en esta nota u otra que se estime más conveniente.

Antecedentes delictuales de la usurpación internacional

El 3 de enero de 1833 el británico John Onslow al comando de la corbeta HMS CLIO desembarcó en Puerto Soledad de las Islas Malvinas y obligó al jefe de Plaza argentino José María Pinedo a abandonarlas con todo su personal. Actuó en representación de su país y fue avalado por Gran Bretaña.

En suma, nuestras Islas fueron tomadas delictualmente mediante usurpación ilegítima internacional y así continúa sin solución desde hacen 193 años.

Iniciamos una toma legítima en 1982 y fuimos derrotados por el país invasor con la ayuda de Chile y EEUU, no sin antes haber demostrado ante el mundo el supremo valor de nuestra Fuerza Aérea y sus extraordinarios pilotos más las numerosas acciones heroicas de integrantes de nuestro Ejército Argentino.

El jefe de las Fuerzas británicas General John Jeremy Moore respondió a preguntas periodísticas que si los argentinos hubiéramos resistido una semana más podríamos haber ganado la guerra. El General Mario Benjamín Menéndez comandaba las Fuerzas Argentinas y fue quien firmó nuestra rendición ante Moore.

Durante casi dos siglos, salvo en 1982, hemos actuado pacíficamente para recuperar nuestras Islas con el rechazo arrogante del país invasor. Ante nuestra también legítima negativa a la explotación energética de Malvinas por la empresa Sea Lion británica israelí, Inglaterra responde con una intolerable gestión frente a países desarrollados para que no se nos permita ingresar a organismos de ese carácter.

Suspensión de relaciones

Tengo la certeza sin ninguna duda que el invasor nunca intentará devolvernos las Islas de nuestra incuestionable propiedad ante los constantes reclamos que hacemos en todos los organismos internacionales. Con la soberbia que los caracteriza, los británicos nos consideran un país inferior. Los bochornosos políticos que nos han gobernado durante el siglo XX hasta 2023, dentro de los numerosos perjuicios que nos han causado luce nuestra lesionada fama mundial. Pero nuestra historia y realidad desmienten esta apariencia.

El General San Martín, el más grande entre los grandes, libertador de tres países con su gesta inigualable del cruce de Los Andes con su ejército de memorables Granaderos; nuestros premios Nobel en medicina y de la paz; nuestro matemático internacional Alberto Calderón; el Dr. René Favaloro, cardio cirujano salvador de millones de seres en el mundo; nuestros deportistas campeones indiscutidos Pérez, Locche, Monzón, Maradona, del Potro, Messi y tantos otros que en permanencia nos destacan y son señeros referentes internacionales, demuestran nuestra calidad como país, como Nación e individualmente.

El invasor no reconoce su historia de piratas y usurpadores ni su actualidad de escándalos en la desvalorizada corona británica, más la terrible sospecha de homicidio de la dulce princesa Lady D. Carece de vergüenza por invocar una enérgica protección de los kelpers cuando en realidad Malvinas le interesa por su importante ubicación geopolítica estratégica y la riqueza de sus recursos energéticos.

Es hora de actuar sin vacilaciones y con segura firmeza. Tenemos que obligar al invasor al cese de su delito continuado de usurpación. Tengo el personal sentimiento, creo que compartido por muchos argentinos, que no reclamamos con humildad y sin soberbia en los foros internacionales por la devolución de las Malvinas, sino que mendigamos al invasor que nos devuelva casi con vergüenza y hasta con complejo de inferioridad las Islas que nos pertenecen.

Ha llegado la hora de actuar con energía y dureza. La hora de suspender nuestras relaciones con Gran Bretaña, en la forma que detallo u otra que se estime más conveniente.

Puntos principales de la suspensión

La ocupación del invasor es delictual. Entonces el tratamiento no puede ser considerado con el respeto jurídico que merecería si se tratase de una simple disputa diplomática. El desprecio del ocupante es desde hace 193 años durante los cuales hemos recurrido a todos los medios pacíficos y de estricto derecho para recuperar las Islas con el mismo resultado negativo. Por todo lo dicho estas son mis propuestas del contenido de la suspensión de relaciones.

Conforme al art. 99 inc. 11 y concordantes de la Constitución, el Órgano Ejecutivo Nacional debe declarar la suspensión de las relaciones con Gran Bretaña hasta tanto este país nos reintegre la posesión total del archipiélago de las Malvinas.

Mientras dure la suspensión:

  • Deberá retirar a su embajador, cónsules de carrera y todo el personal de nacionalidad inglesa del país y cerrar los locales donde trabajaban;
  • Nuestro embajador y cónsules de carrera deberán regresar de inmediato al país con cierre de sus respectivos locales;
  • Quedará prohibido el ingreso al país de toda persona con nacionalidad inglesa o que sin serlo tenga pasaporte británico;
  • Quedará prohibido el ingreso al espacio aéreo, fluvial y al mar continental argentinos de toda aeronave o nave de bandera inglesa, pública, privada o empresaria. Las que se encuentren en el país en oportunidad de dictar esta medida dispondrán de cuarenta y ocho (48) horas para abandonarlo bajo apercibimiento de que sean secuestradas por las autoridades argentinas;
  • Las aeronaves o naves que circulen por el espacio aéreo, fluvial o mar internacional no podrán recibir servicios ni auxilios de ningún tipo del país, salvo que se encuentren en estado grave de colapso;
  • No podrá radicarse en el país ninguna empresa británica o con intereses británicos y las que estén radicadas deberán cerrar y mudarse del país dentro de los seis meses de dictada esta medida;
  • No podrán comercializarse en el país bienes de origen británico;
  • Los británicos que tengan residencia en el país otorgada por autoridad argentina podrán mantener esta situación jurídica;
  • Se deberá endurecer en todos los foros internacionales y lugares públicos, los reclamos recuperatorios de nuestras Islas, destacando la ocupación delictual del usurpador durante casi dos siglos;
  • Las Fuerzas Armadas Argentinas no podrán intervenir en ejercicios donde actúen similares británicas.
  • No se podrá invocar ninguna razón ni excepción para ser dispensado de este régimen jurídico internacional.

El Gobierno Nacional debería convocar a nuestros expertos y especialistas, el mendocino Jorge Vicchi entre ellos, para que opinen y en su caso intervengan en la estructuración de la medida que propongo.

* El autor es doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales.

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