Hay que prestarle atención a una pequeña historia. La semana pasada, Los Andes publicó que la Municipalidad de Godoy Cruz había transformado un destacamento de la Policía en un refugio para gente en situación de calle. La novedad es llamativa, pero también admite una pregunta: ¿servirán medidas de este tipo para mejorar la seguridad?
El sencillo destacamento del barrio Sardi era, además, un extraño error. Nació como reacción política luego de un grave hecho de inseguridad que había ocurrido en la zona. Pero resulta que ese hecho no había sido cometido por delincuentes, sino que era un episodio de "gatillo fácil". Es decir, un crimen de la propia Policía, que terminó con la vida de un joven en medio de un operativo fallido.
La muerte de Franco Díaz (19) a manos del efectivo Walter García (37) se produjo en 2012, en una fresca madrugada de mayo, en medio de un operativo que armó la Policía para desmantelar una fiesta clandestina. El lugar estaba lleno de adolescentes y a García se le fue la mano con la represión: disparó su arma reglamentaria sin necesidad y mató a un concurrente. Terminó preso y hoy cumple una pena de prisión perpetua por ese crimen.
A pesar de ello, como la gente reclamaba más presencia policial en el barrio, el Gobierno decidió abrir un destacamento en la esquina de Groussac y Olaya de Tomba, exactamente enfrente del sitio donde un policía había matado de un tiro a un adolescente.
Era una época de reacciones más bien espasmódicas frente al delito. Los funcionarios salían a tratar de apagar el incendio respondiendo a los reclamos barriales como fuera. En otras palabras, la apertura del destacamento policial daba algo de "sensación de seguridad" en el barrio, aunque no sirviera en forma efectiva para cortar con los robos en la zona.
De hecho, pasaron los años desde entonces, y nunca dejó de haber reclamos e inseguridad en el barrio Sardi de Godoy Cruz. El inexpresivo destamento, una casa humilde y despintada, con un mástil en el frente, sólo ocasionalmente tenía personal policial adentro. Era una especie de cáscara.
A pesar de todo esto, el destacamento del Barrio Sardi tuvo una larga existencia: 14 años en total.
Alfredo Cornejo no lo cerró, más allá de que, desde que gobierna la provincia, las comisarías policiales han dejado de ser el eje de su plan contra el delito. Se prefiere a los policías patrullando que "calentando sillas" y se apuesta a la tecnología para tratar de cuidar a la gente.
Así fue que el destacamento del barrio Sardi, que abrió durante el gobierno peronista de Francisco Paco Pérez, sobrevivió cuando llegaron los radicales, y hasta había respuestas curiosas para justificar su subsistencia.
Hace poco, un jefe policial les dijo a los vecinos que en la oficina había pocos o ningún uniformado, porque el destacamento era una especie de "base logística" para coordinar acciones y movilidades.
Más cerca en el tiempo todavía, se supo que esa supuesta base policial había sido discreta y razonablemente trasladada a la comisaría policial más importante del departamento, la Séptima, que dista a pocas cuadras del destacamento del barrio Sardi.
Finalmente, quedó a la luz la semana pasada que el municipio había retomado el control de la casa donde funcionó el destacamento y que había decidido utilizarla para otra cosa: brindar asistencia social. Así es que, hoy, el local ofrece techo y comida a quienes no tienen otro lugar para dormir.
La responsable de esta medida, Florencia Santoni, la subsecretaria de Gestión Social de Godoy Cruz, ni siquiera menciona la palabra "seguridad" cuando habla del refugio. El local simplemente da alojamiento nocturno a algunos deambulantes de la zona, población que ha crecido notablemente en los últimos tiempos, al compás de la crisis económica.
Hay lugar allí para ocho personas. La comuna tiene dos refugios de este tipo: el que remplaza al destacamento del barrio Sardi y uno que funciona en un centro de salud del barrio Fuchs. Dicen las autoridades que en Godoy Cruz está más de la mitad de la gente en situación de calle del Gran Mendoza.
No está para eso, pero: ¿habrá menos hurtos o robos ocasionales en la zona porque algunas personas sin casa son invitadas a dormir bajo techo y comer en un refugio municipal? No lo sabemos, pero se trata de un lugar que sirve al menos para controlar y de alguna manera colaborar con la reinserción de los que se cayeron del sistema.
Además, el destacamento policial que había ahí antes nunca mejoró la seguridad y no se pueden desechar ideas que ayuden contra el flagelo del delito, que está lejos de ser derrotado.
* El autor es periodista. [email protected]