23 de mayo de 2026 - 00:10

A 100 años de la inauguración de la central hidroeléctrica de Cacheuta

Cien años atrás, durante la gobernación de Alejandro Orfila (1894-1958), el 24 de mayo de 1926, se inauguró la central hidroeléctrica de Cacheuta. Fue un acontecimiento técnico y económico trascendente para la provincia. Esta nota narra todas las vicisitudes y dificultades que se debieron sortear durante años para poder llegar a concretarla.

El 24 de mayo de 1926 se inauguró una obra de infraestructura clave para el norte de la provincia de Mendoza: la central hidroeléctrica de la Empresa de Luz y Fuerza en la localidad de Cacheuta (Luján de Cuyo).

Esta obra suele quedar soslayada en la historiografía por otras iniciativas y proyectos desarrollados en el citado distrito lujanino como el de la familia Fader (Díaz Araujo, 1980; Grilli, 1995). Es por ello que en esta nota nos referimos a este proyecto de generación electroenergética que- por cierto- tuvo numerosas vicisitudes para su concreción. (En la foto, el día de la inauguración, según registro del diario “La Palabra”).

¿Para qué otra central hidroeléctrica?

La provincia de Mendoza cuenta con ventajas naturales para la producción de energía hidroeléctrica por los desniveles por los que circulan sus numerosos cursos de agua. Sin embargo, estas ventajas de índole geográfica no son suficientes para promover la de electrificación ya que además requiere capital financiero y equipamiento técnico para ejecutar las obras de infraestructura. En efecto, desde 1896 se había proyectado el aprovechamiento motriz del río Mendoza para generar energía, solicitud presentada por el empresario Carlos Fader (padre del pintor Fernando), quien obtuvo la respectiva concesión por la ley 117 en 1899. En 1901 se comenzaron las primeras obras, pero al cabo de una década poco se había avanzado.

Para acelerar la construcción de infraestructura, el diputado provincial Federico Corbin impulsó un proyecto, que cristalizó en la ley 429 de 1908. La misma autorizó al Ejecutivo provincial a abrir un concurso para la construcción de obras hidroeléctricas en el río Mendoza. Este dispositivo legal motivó ¿la constitución en Capital Federal de la Empresa de Luz y Fuerza. Esta compañía, de capitales alemanes, obtuvo el permiso para explotar la hulla blanca del río Mendoza por la ley 504 en 1909. Esto disparó una serie de litigios entre esta empresa y la compañía que poseía la conexión que había pertenecido a Fader (Argentine Power). Un fallo de la Suprema Corte provincial a comienzos de 1915 decretó la caducidad de la concesión obtenida por la ley de 1909, esto motivó que Luz y Fuerza paralizara las obras que con ahínco venía realizando desde 1913 y entablara dos demandas contra la provincia ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Ambas fueron resueltas en favor de la empresa, en 1921.

Mientras que, en un contexto de rápido crecimiento poblacional e industrial, las consecuencias de las obras inconclusas fueron funestas para la provincia, con bodegas que se tenían que proveer con energía por su propia cuenta.

La situación fue observada hábilmente por el gobernador Carlos Washington Lencinas (1888-1929), quien de forma pragmática decidió convenir con Luz y Fuerza en 1922. El primer paso para lograr un entendimiento fue la sanción de la Ley 790, en septiembre de ese año. La Legislatura provincial autorizó al gobierno a convenir con Luz y Fuerza una solución extrajudicial al pleito, otorgándole para ello un plazo de seis meses, en el que se ponían en suspenso los efectos de la sentencia dictada por la CSJN. Luego de arduas negociaciones, el 24 de mayo de 1923 se firmó el contrato entre los representantes del Estado mendocino y el representante de Luz y Fuerza. En la Legislatura tuvo sanción favorable y se promulgó como la Ley 824, que ratificó la concesión original a la compañía, aunque se le recortó el radio donde podía llevar a cabo las obras correspondientes, ya que el permiso asignado fue entre los kilómetros 37 y 40 del ferrocarril Trasandino.

Finalmente, este arreglo extrajudicial destrabó el arduo conflicto y permitió a la Empresa de Luz y Fuerza inaugurar el 24 de mayo de 1926 la central hidroeléctrica de Cacheuta, durante la gobernación de Alejandro Orfila (1894-1958). Fue un acontecimiento técnico y económico trascendente para la provincia. En términos de generación energética, la obra amplió de forma notable la capacidad instalada de Mendoza (pasando esta de 5.300 kW a 9.300). Hacia la década del cuarenta la central hidroeléctrica de Luz y Fuerza era la segunda más importante del país – luego de la central de Río Tercero en Córdoba-, considerando la potencia instalada y la producción de energía.

* El autor es licenciado en Historia. Incihusa-Conicet.

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