23 de marzo de 2013 - 22:35

No se olviden de Benedicto

El flamante arzobispo de Mendoza habló de todos los temas con Los Andes, pero la obsesión que reaparecía una y otra vez a lo largo de la charla, fue la de dejar bien en claro la importancia histórica del Papa renunciante, Benedicto XVI, como si estuviera persuadido de que una gran injusticia se está cometiendo con él. Es que dice entristecerse con algunas fotos que muestran a Francisco como un buen curita de pueblo y a Benedicto como un sacerdote jerárquico cubierto de oropeles. “No es así. Ambos tienen distinto origen y formación pero ningún ámbito es superior o mejor al otro”, sostiene.

El arzobispo admite, sí, su sorpresa con respecto a la designación de Bergoglio. Él, como casi todos, no esperaba que fuera elegido. Sin embargo, lo que Bergoglio ya devenido Francisco comenzó a hacer, no le sorprende en absoluto, puesto que “lo que éste está haciendo en el Vaticano es lo mismo que hizo toda su vida, pero ahora más visible”. O sea, Francisco no lo sorprende, porque es un Bergoglio de pura cepa.

Ahora bien, en lo que Franzini admite sentirse no sólo sorprendido sino también conmovido, fascinado, es con la decisión de Benedicto: “El último gesto de Benedicto, su renuncia, tal vez sea su mejor encíclica”, dice. Y, aunque no quiera hacerlo, no puede evitar compararlo con Francisco: “Produjo una conmoción mayor la renuncia de Benedicto que la elección de Francisco, porque la renuncia significa un enorme desprendimiento y, sobre todo, una genuina voluntad de servir”.

Además, el arzobispo no sólo quiere rescatar del probable e injusto olvido a Benedicto, sino también remarcar la continuidad entre los dos Papas, ésa que muchos pretenden negar contraponiéndolos: “No habría Francisco sin Benedicto. El gesto de Benedicto fue profético. Si un Papa se animó a renunciar contra 500 años de historia, ¿por qué no habríamos de elegir un Papa que anda en subte?”, afirma, tratando de rescatar las cosas positivas de ambos, pero poniendo cada cosa en su lugar.

Y si alguien tiene dudas, la reunión de ayer entre los dos Papas acaba con todas las suposiciones : “La visita de Francisco a Benedicto lleva el mensaje de resaltar el valor de su gesto”, prosigue Franzini, aunque agrega con aire escéptico: “Puede ser que lo sepan leer y que se sepa comunicar”, quizá temeroso de que los medios, a los que ya no les alcanzan las páginas para alabar a Francisco, terminen por declarar inexistente a Benedicto.

No obstante, la reacción del arzobispo no implica sólo un reconocimiento moral al Papa renunciante sino también la persuasión de que es imperioso rescatar lo esencial de su último gesto: “Siquiera todos los que tenemos responsabilidades tuviésemos la lucidez y la magnanimidad de dar un paso al costado. El poder seduce y atrapa”.

En suma, dice Franzini que la renuncia del Papa no debe ser olvidada por nadie; sobre todo -decimos nosotros- por los que siendo apenas presidentes, gobernadores o intendentes, creen ser Papas, reyes o dioses y entonces quieren eternizarse en sus cargos. Re-re-elegirse per sécula seculorum.

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