El oficialismo chileno resolvió ayer hacer un último esfuerzo para acordar un único candidato para las elecciones presidenciales de noviembre, un consenso que no resulta fácil tras la prematura proclamación de la ultraconservadora Evelyn Matthei.
El oficialismo chileno resolvió ayer hacer un último esfuerzo para acordar un único candidato para las elecciones presidenciales de noviembre, un consenso que no resulta fácil tras la prematura proclamación de la ultraconservadora Evelyn Matthei.
"Hemos acordado agotar todos los medios para que en los próximos días se concuerde un procedimiento electoral, más amplio que una convención, que sea representativo y vinculante y que permita elegir un candidato de unidad con plenas garantías", dijeron en una escueta declaración conjunta los dos partidos oficialistas chilenos, al final de una reunión en el palacio de gobierno.
Aunque no se detalló cuál sería el procedimiento para definir al nominado, se cree que podría tratarse de una competencia en primarias internas.
En cualquier caso, el tiempo apremia para una definición: a mediados de agosto vence el plazo legal para inscribir los candidatos para los comicios del 17 de noviembre.
Una vez definido el nombre del postulante, la derecha tendrá frente a sí una desafío mayúsculo en la candidatura de la ex mandataria socialista Michelle Bachelet, favorita según todos los sondeos para ganar la elección.
La decisión de hacer un último esfuerzo fue tomada ante los insistentes llamados de unidad expresados por el presidente Sebastián Piñera, el primer mandatario de derecha tras dos décadas de hegemonía de la centro-izquierda.
"Creo y siempre lo he dicho que lo mejor es enfrentar esta elección con una o un solo candidato", insistió ayer Piñera.
La jugada de Matthei
Pero la decisión de la Unión Demócrata Independiente (UDI), el partido más poderoso del oficialismo, de proclamar como candidata a la ex ministra del Trabajo Evelyn Matthei este fin de semana enturbió el ambiente frente a los socios de Renovación Nacional (RN).
Matthei fue proclamada dos días después de la renuncia de Pablo Longueira, quien había ganado la nominación única del sector en las primarias del 30 de junio y renunció a la candidatura tras ser diagnosticado con una depresión.
"Cuando ya hay un nombre se hace más difícil. Se nos hace ver que llegamos tarde", reconoció el presidente de RN, Carlos Larraín. Matthei, una mujer de carácter fuerte, es resistida por RN, que apuesta a relanzar la candidatura del ex ministro Andrés Allamand, derrotado en las primarias por un estrecho margen por Longueira. Pero Allamand ya fue vetado por la UDI, que le reprocha su actitud hostil tras caer derrotado.
"Allamand no estuvo a la altura", reconoció el senador de la UDI, Juan Antonio Coloma. Tras la renuncia de Longueira, RN propuso al menos cinco nombres de posibles candidatos de unidad a sus socios de la UDI, partiendo por Allamand, que perdió por apenas 21.000 votos, explicó Larraín.
La lista incluía a varios militantes de la UDI pero no a Matthei, una figura especialmente controvertida en la política chilena, que en el inicio militó en Renovación Nacional pero que dejó el partido en medio de un escándalo de escuchas telefónicas que involucró al actual presidente Sebastián Piñera en 1992.
Autodeclarada "liberal", Matthei propuso cuando era senadora un proyecto de ley sobre aborto terapéutico (prohibido en todas sus formas en Chile) y apoyó una ley de divorcio, dos temas hiperresistidos por las dos alas de las derecha chilena.
Pero su creciente popularidad como ministra del Trabajo, desde donde se perfiló como una funcionaria cercana a la gente, enfrentándose varias veces con parlamentarios, la dejaron como la mejor opción de remplazo de Longueira.
"Ir con dos candidatos tampoco es el fin del mundo", matizó Larraín, reeditando el escenario de la elección de 2005, cuando Piñera compitió junto a Joaquín Lavín.
¿Dos mujeres en carrera?
De confirmarse la opción de Matthei -la favorita de Piñera- sería la primera vez que la derecha chilena competiría con una mujer. La contienda electoral entre las dos mujeres adquiriría además ribetes históricos: Matthei y Bachelet comparten un pasado común. Ambas son hijas de ex generales de la Fuerza Aérea de Chile, aunque el destino de cada uno de ellos es opuesto.