El papa Francisco dio a conocer que no tiene nada que objetar a la misa en latín cuando es celebrada en el marco del respeto al Concilio Vaticano II, en un mensaje a una comunidad, se informó ayer en el Vaticano.
El papa Francisco dio a conocer que no tiene nada que objetar a la misa en latín cuando es celebrada en el marco del respeto al Concilio Vaticano II, en un mensaje a una comunidad, se informó ayer en el Vaticano.
Dirigiéndose a la Fraternidad San Pedro (244 sacerdotes y 153 seminaristas en el mundo), les escribió que "celebrando los misterios sagrados según la forma extraordinaria del rito romano" (misa en latín), sus miembros "contribuyen, en la fidelidad a la tradición viviente de la Iglesia, a una mejor comprensión y aplicación del Concilio Vaticano II" (1962/65), reveló Radio Vaticano.
En agosto, una congregación tradicionalista, los Franciscanos de la Inmaculada, que celebraba con frecuencia la misa en latín, fue llamada al orden por Francisco. El uso de la misa del Concilio se hizo obligatoria y la misa en latín era solo posible con autorización en esta congregación.
Se trató de una sanción para poner fin a las divisiones. Pero causó una gran perturbación en todo el movimiento tradicionalista, ya desconfiado con Francisco, y fue percibida como una ruptura con la actitud más comprensiva de Benedicto XVI.
La crisis tradicionalista data de los años 70, cuando algunos movimientos tradicionalistas que no reconocen las conquistas del Concilio -en especial la misa en lengua vernácula- crearon una disidencia.