El presidente estadounidense Barack Obama acortó ayer sus vacaciones navideñas para regresar a Washington y reiniciar las negociaciones fiscales, informó la Casa Blanca.
El presidente estadounidense Barack Obama acortó ayer sus vacaciones navideñas para regresar a Washington y reiniciar las negociaciones fiscales, informó la Casa Blanca.
El mandatario se encontraba junto a su familia en Hawai y debe retomar las negociaciones hoy.
A pesar de semanas de conversaciones, Obama no ha logrado un acuerdo con los republicanos para evitar el temido "abismo fiscal", que implicaría a partir del 1 de enero un alza generalizada de impuestos y el recorte automático del gasto público, sobre todo en el área social.
Algunos economistas temen entonces la caída de la primera economía del mundo en la recesión.
El 1 de enero expiran las reducciones de impuestos para todos los contribuyentes, heredadas de la presidencia de George W. Bush, que los republicanos pretenden renovar.
Sin embargo, Obama aspira a excluir de esas reducciones a los estadounidenses con ingresos superiores a 400.000 dólares por año, tras haber abandonado durante las negociaciones su base de 250.000 dólares.
Medidas excepcionales
Estados Unidos tocará el 31 el tope de la deuda y deberá adoptar "medidas excepcionales" para evitar un default, afirmó este miércoles el secretario del Tesoro del país, Timothy Geithner.
Estas medidas deberían normalmente dar un par de meses de margen al Tesoro, pero la incertidumbre de las negociaciones sobre el precipicio fiscal en Estados Unidos impide proyectar la duración de esta solución, indicó Geithner en una carta dirigida a varios representantes.
Según los términos del acuerdo alcanzado por los representantes demócratas y republicanos a principios de agosto de 2011, el techo de la deuda de Estados Unidos quedó fijado en 16,394 billones de dólares.
Superado este monto, el país ya no podría emitir deuda en los mercados par obtener financiación o para servir a sus acreedores.
"El Departamento del Tesoro tomará a la brevedad medidas excepcionales autorizadas por la ley (...) sin las cuales Estados Unidos será abocado a una moratoria de sus obligaciones", agregó Geithner en una carta.
Estas medidas extraordinarias aportan 200.000 millones de dólares, que se supone que otorgan dos meses de margen para la administración, precisó Geithner.
Sin embargo, el funcionario agregó que debido a la incertidumbre con respecto a las negociaciones sobre el precipicio fiscal en Estados Unidos, "no es posible prever la duración efectiva de estas".
Desafíos
Cuando se refieren a los desafíos presupuestarios de Estados Unidos, los dirigentes en el Congreso suelen rechazar tajantemente que tengan intenciones de seguir posponiendo la aplicación de soluciones definitivas.
Pero de cara a un plazo temido por muchos, incluso los criticados paliativos parecían inciertos, mientras el presidente Barack Obama y los legisladores buscaban evitar que la economía cayera en el llamado "precipicio fiscal", una combinación de alzas generalizadas de impuestos y recortes al gasto que frenaría la incipiente recuperación.
Ayer, funcionarios en el Congreso dijeron que no tenían noticia de avance alguno hacia concesiones mutuas durante el largo fin de semana al que siguió la Navidad. Negaron que se hubieran programado negociaciones.
El Senado tiene prevista una sesión para hoy, aunque la agenda inmediata incluye el establecimiento de reglas para que el gobierno vigile a presuntos espías y terroristas en el extranjero, incluidos ciudadanos estadounidenses, así como una medida que aportaría 60.000 millones de dólares para las víctimas de la supertormenta Sandy.
Tras semanas de negociaciones, el presidente instó a los legisladores a moderar sus ambiciones y a enviarle una propuesta que impidiera los aumentos de impuestos a los estadounidenses, salvo por aquellos que más dinero devengan. Esa propuesta solicitada por Obama a fines de la semana anterior ampliaría también las prestaciones para los estadounidenses que llevan desempleados mucho tiempo.