8 de diciembre de 2014 - 00:00

Noche nostálgica de rock nacional

La tercera noche de la Fiesta Provincial de la Cerveza sumó más de 12 mil personas ante los shows de Fabiana Cantilo, Virus y Miguel Mateos que se prolongaron hasta las 4 de la mañana.

Parecía que iba a ser la noche más tranquila del festival, esta vez la gente fue llegando con cierta parsimonia, sin demasiado apuro comenzaba a ocupar algunos de los lugares dispuestos para escuchar los shows. El clima también acompañaba y todo estaba dispuesto para disfrutar una noche de rock nacional. Esta vez se habían ubicado sillas frente al escenario para que el público pudiera estar más cómodo, poco a poco, muy lentamente se fueron llenando todos los espacios y las sillas dejaron de verse.

Durante la previa (que duró hasta las 22.30) se pudo escuchar música celta de la mano de las bandas locales Ghrian (Sol, en lengua gaélica irlandesa) y Fion (vino proveniente del bretón escocés), sorprendentes propuestas que recibieron las primeras ovaciones de la noche.

Irrumpe Fabiana

Cerca de las 23 apareció abruptamente sobre el escenario la carismática Fabiana Cantilo, quien desde el principio tuvo algunos inconvenientes técnicos, motivo que no la alteró en lo más mínimo. La cantante se mantuvo firme sobre el escenario bromeando con sus músicos y hablándole directamente al público por varios minutos. Cuando el sonido volvió, Cantilo no paró de desparramar hits y mantener un diálogo constante con la gente, incluso llegó a recibir algunos regalos y ella misma entregó su último disco a un espectador: “Después te lo firmo”, bromeó.

“Una tregua”, “Inconsciente colectivo”, “Meteoritos” y “Micrón de segundo” sirvieron para que la gente cambiara sus sillas por un lugar de pie frente al escenario, dándole un marco más rockero a una noche que hasta aquí venía muy tranquila, por lo que fue la propia Fabiana quien arengó al público para que la acompañara: “Hay que cantar Mendoza, siempre, no importa si bien o mal, cantar nos hace bien”, enfatizó y el público se levantó.

La locura de Cantilo tomó forma de tango cuando comenzó a recitar los versos que Horacio Ferrer escribió para el tango de Astor Piazzolla, una “Balada para un loco” con aires de rock que precedió a un nuevo homenaje a Luis Alberto Spinetta a través de “Rayo de luz”, tema que la cantante le dedicara en vida al gran compositor argentino.

"Voy a cantar ahora un tema que me hizo un novio mío que no lo conoce nadie", bromeó Cantilo antes de interpretar "Fue amor", de Fito Páez. Previamente había tocado "Brillante sobre el mic". 
También hubo tiempo para "Súper amor" y "Bendita marca", adelantos de su próximo trabajo discográfico. Finalmente la "gran voz del rock argentino" se despidió con clásicos como "La libertad", "Dos días en la vida" y "Mary Poppins y el deshollinador".

El magnetismo de Virus

Pasada la medianoche comenzaron a sonar sobre el predio Luis Menotti Pescarmona los integrantes de la banda liderada por Marcelo Moura, quienes hicieron bailar a la gente con sonidos de samplers, ritmos ochentosos y claros guiños irónicos a toda una generación. 
Gran parte de  sus temas fueron secundados por  imágenes de corte psicodélico que acompañaron de fondo a la voz del frontman y su pandereta.

Casi sin hablar con el público, los Virus entraron directamente en la noche godoycruceña y generaron que la gran cantidad de parejas que se habían acercado a escucharlos bailara al ritmo de “Juegos incompletos”, “No va más” y “Hombre plástico”, entre otros. Fue entonces cuando Moura bromeó: “Hace como 35 años que pido me acompañen en los coros, pero nadie me da bola”.

Luego bombardeó la nostalgia de los presentes con “Me puedo programar”, “Imágenes paganas”, “Densa realidad”, “Pronta entrega” y “Amor descartable”. Aunque el punto más alto llegó con  “Wadu Wadu” transformando lo que había sido una gran platea en una pista de baile.

Para despedirse, la banda ícono del rock nacional había guardado en los “bises” a “Luna de miel en la mano” y “Carolina”.

Mateos en sincronía

Antes de que empezara el show de Mateos, todavía había gente en las inmediaciones del espacio verde de Godoy Cruz esperando por entrar, la fila ocupaba poco más de dos cuadras, espectadores que se vieron algo demorados en los minuciosos controles de entrada.

Fue a eso de las 2 de la mañana cuando ya con todo el Luis Menotti Pescarmona de pie ocupando la totalidad del predio, que Miguel Mateos subió al escenario (acompañado por sus músicos Alejandro Mateos en batería y programación y los guitarristas Ariel Pozzo y Roly Ureta) y lanzó: “Vamos a entrar todos en sincronía, esto va a ser más de una hora y media al re palo ¿Ok Mendoza?, vamos todos juntos con la banda…   1, 2, 3, 4”.

Así empezaron a sonar clásicos como: “Sólo una noche más”, “Llamame” y algunos temas de su último disco “La alegría ha vuelto a la ciudad” como “Sellado por un beso”.

A esta altura de la noche la gente no paraba de corear cada uno de los temas que Mateos tocaba y ex el líder de la mítica  ZAS devolvía el gesto al público recorriendo todo el escenario  para acercarse más aún a la gente: “Me parece que esta noche todos vamos a perder el control”, dijo antes de tocar ese clásico, al que se sumaron otros como “Si tuviéramos alas”, “Un poco de satisfacción” y “Atado a un sentimiento”.

Hubo un brevísimo silencio, cuando para presentar “Bar Imperio” Mateos deslizó un “me parece que Racing va a salir campeón” (quizás olvidando que para eso tienen que jugar contra el local Godoy Cruz) pero la música pudo más e inmediatamente los estribillos del rocker tomaron nuevamente al público que deliró con una larga referencia de Mateos por el placer que le produce estar en la provincia, cosa que dejó en claro a través de una larga improvisación que repetía “estoy en Mendoza, estoy en Mendoza”, por varios minutos.

Miguel Mateos no se guardó nada y estiró su presentación hasta casi las 4 de la madrugada, manteniendo al público en permanente tensión gracias a clásicos como “Cuando seas grande”, “Obsesión” y el más esperado de toda la noche, con el que la gente explotó al escuchar los primeros acordes de “Tira para arriba”.

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