El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu puede dar por descontada su reelección el próximo martes, pero deberá optar entre aliarse con la ultraderecha o con el centro para definir su respuesta al programa nuclear iraní y al creciente malestar social.
Las encuestas anuncian una derechización mayor de la Kneset (Parlamento), lo cual podría hacer caer definitivamente un acuerdo global de paz con los palestinos y acentuar el riesgo de aislamiento del estado hebreo.
En el plano interno, el próximo gobierno deberá aprobar rápidamente drásticos recortes para frenar el aumento del déficit presupuestario, pero también adoptar medidas para contener el descontento provocado por el aumento del costo de la vida y de las disparidades sociales.