Netanhyahu tiene una ligera ventaja en las próximas elecciones, aseguran los analistas, que no descartan, sin embargo, una sorpresa. Los resultados de los partidos ortodoxos y del nuevo partido de derecha de Moshe Khalon, disidente del Likud, tendrán mucha importancia.
Acontecimientos como los recientes atentados antisemitas en Europa o las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, le permiten a Netanyahu “definir la agenda cotidiana”, asegura Denis Charbit, profesor de ciencias políticas.
Por ejemplo, el primer ministro aprovechó en enero la marcha tras los atentados de París para declarar que acudía “representando al pueblo judío en su conjunto”.