Los trabajos de remoción de la tumba del premio Nobel Pablo Neruda comenzaron ayer para extraer y exhumar los restos del poeta chileno y esclarecer las causas de su muerte, ocurrida poco después de instalada la dictadura de Augusto Pinochet en 1973.
Los trabajos de remoción de la tumba del premio Nobel Pablo Neruda comenzaron ayer para extraer y exhumar los restos del poeta chileno y esclarecer las causas de su muerte, ocurrida poco después de instalada la dictadura de Augusto Pinochet en 1973.
Los restos de Neruda se encuentran en una tumba en su casa convertida en museo, ubicada en la localidad de Isla Negra, en el litoral central chileno, a donde llegó personal del Servicio Médico Legal y de la Policía de Investigaciones para iniciar los trabajos, constataron periodistas.
Cerca de las 17 locales (igual en la Argentina) los especialistas montaron una carpa alrededor de la tumba para mantener en reserva los trabajos de remoción de la cripta de Neruda, en la cual también se encuentran los restos de su tercera esposa, Matilde Urrutia.
Tras rescatar los restos del poeta desde su tumba, peritos chilenos y extranjeros los examinarán hoy, en el marco de la investigación que ordenó el juez chileno Mario Carroza en junio de 2011, luego de la querella que presentó el Partido Comunista (PC) (del cual Neruda era militante) para esclarecer su muerte.
No esperan evidencias
Lo más probable es que de la exhumación de los restos de Pablo Neruda no aparezcan evidencias concluyentes que permitan decir si el poeta murió en medio de un tratamiento contra un cáncer de próstata o si fue asesinado por un médico, cuya existencia nadie ha podido comprobar, y que habría sido contratado por la dictadura recién instalada en el país para silenciarlo.
Lo más factible es que los esfuerzos y la perseverancia del chofer y asistente del poeta laureado con el Nobel de Literatura, quien en los últimos 23 años ha venido hablando públicamente de la hipótesis del asesinato, no conduzcan a ningún lugar distinto a la duda.
"El error fue el 23 de setiembre cuando dejamos a Neruda solo", dijo el conductor Manuel Araya. "Si no hubiera quedado solo, no lo hubieran matado".
El autor de los universales sonetos recogidos en "Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada", murió el 23 de setiembre de 1973 a escasas horas de partir al exilio en un avión enviado especialmente por el presidente mexicano de entonces, Luis Echeverría, y 12 días después del golpe de Estado liderado por el general Augusto Pinochet con el apoyo del gobierno de Estados Unidos.
La versión oficial, compartida por la Fundación Neruda y la entonces viuda, fue que Neruda murió de causas naturales tras el trauma padecido por ser testigo del golpe de Estado y por la inclemente persecución que padecieron muchos de sus amigos.
"Tengo rabia también porque estuve más de ocho veces en el comité central del Partido Comunista diciéndoles: ?Neruda fue asesinado', pero no me escucharon a tiempo", dijo Araya. "Me escucharon sólo el 5 de mayo de 2011, cuando di una entrevista al semanario Proceso de México y ahí se armó un revuelo internacional".
"No hay que hacerse grandes expectativas o falsas expectativas pensando que a través de la exhumación y de los análisis de los restos de Neruda se va a poder establecer la causa y el mecanismo de muerte", dijo el médico cirujano y forense Luis Ravanal. "El laboratorio del Servicio Médico Legal carece de equipamientos básicos en análisis de tóxicos y medicamentos que hasta los más modestos laboratorios tienen... de allí que técnicamente existe una importante limitación, menos aún equipos más sofisticados para detectar otros compuestos, de allí que invariablemente tendrán que recurrir a otros laboratorios".
Sin contar con los obstáculos que podrían enfrentar los forenses dar con la localización exacta de los restos sepultados a 65 centímetros de la superficie y la intensa humedad que caracteriza a Isla Negra que podría haber roto la losa de cemento de la tumba, corroído los ataúdes de Neruda y su esposa y haber juntado los restos de la pareja en uno solo.
Tanto el chofer Araya como el abogado Alfredo Reyes, uno de los cuatro sobrinos directos de Neruda, tienen dudas sobre los resultados del estudio de los restos porque el juez especializado en investigar violaciones a los derechos humanos, que ordenó la exhumación, no permitió la presencia de forenses independientes pese a que es un derecho establecido en la legislación penal.
"En Chile no existe la experticia en análisis de estudios toxicológicos para restos esqueletizados", dijo Ravanal. "Sería muy riesgoso ponerse a confiar en un resultado de un análisis que por primera vez se hace. Obviamente requiere de laboratorios científicamente, internacionalmente, acreditados."