En 1974, el dueño de un Ferrari Dino 246 GTS denunció el robo de su coche en Los Ángeles para cobrar el seguro. Sin embargo, el costoso vehículo no había desaparecido, sino que fue enterrado intencionadamente en un terreno residencial de la ciudad californiana para consumar el fraude. El auto fue encontrado por un grupo de niños.
La maniobra fraudulenta se ejecutó sobre un modelo de la firma italiana fabricado entre los años 1969 y 1974. Este tipo de vehículos es catalogado en el sector como una auténtica pieza de colección, alejándose del fenómeno conocido como "hallazgo en un granero" para posicionarse como uno de los coches italianos más codiciados por los coleccionistas.
El modelo de Ferrari que los niños encontraron enterrado.
Galery Aaldering
¿Cómo encontraron los niños el Ferrari enterrado en el jardín?
El Ferrari Dino permaneció sepultado bajo tierra, según las investigaciones desarrolladas en la zona de Los Ángeles, durante más de una década. El plan del dueño no salió como esperaba y se interrumpió en 1978, cuando unos niños que jugaban en un barrio residencial de la ciudad californiana detectaron una pieza metálica.
Los menores pensaron inicialmente que se trataba de un simple objeto abandonado bajo la superficie y comenzaron a cavar, realizando el increíble descubrimiento del coche deportivo. A pesar del prolongado entierro en el terreno, el vehículo se encontraba en un estado notable teniendo en cuenta las condiciones a las que estuvo expuesto.
La carrocería y el interior del coche habían sufrido daños importantes a causa de la constante humedad y la suciedad del subsuelo. Las comprobaciones que realizaron las autoridades permitieron reconstruir el historial del vehículo de colección y vincularlo directamente con la denuncia de robo que el propietario había presentado años atrás.
¿Qué pasó con el Ferrari Dino tras el hallazgo?
Tras esclarecerse la maniobra de fraude al seguro, el automóvil recuperado fue devuelto a la compañía aseguradora. La entidad tomó la determinación de venderlo, iniciando un recorrido en el que el Ferrari pasó por manos de varios propietarios que se encargaron de realizar una restauración completa de la unidad.
Los trabajos de reparación permitieron que el vehículo recuperara su aspecto original de fábrica. El redactor Lorenzo Bagnoli detalla que el valor del modelo aumentó enormemente en los años siguientes, alcanzando hoy precios de cientos de miles de euros debido a la historia tan especial de este fraude que salió a la luz.