La sobreimplicación de los padres en la resolución de los conflictos cotidianos de sus hijos debilita su capacidad de autorregulación al llegar a la universidad, según la psicología. La socióloga Markella Rutherford documentó cómo la independencia infantil, normal hasta 1950, comenzó a considerarse negligencia a partir de la década de 1980.
El psicólogo de Boston College, Peter Gray, estudió durante años el juego libre y sin árbitros de la infancia. Sus investigaciones señalan que el aprendizaje de habilidades sociales ocurre cuando no hay adultos cerca para mediar en las disputas. Los niños "aprenden a negociar con sus compañeros de juego, a lidiar con los desacuerdos" sin intermediarios.
Los niños que crecieron en estas épocas desarrollaron una mayor resiliencia.
Nationaal Archief
¿Cómo cambió la crianza y la vigilancia sobre los niños desde los años 80?
Markella Rutherford analizó la evolución de este cambio social en su libro Adult Supervision Required. Tras revisar las columnas de consejos familiares del siglo XX, observó que la independencia era la recomendación predominante hasta la década de 1950, cuando se esperaba que los niños caminaran solos. No obstante, en la década de 1980, estas conductas normales pasaron a interpretarse como negligencia.
Esta constante intervención protectora, identificada bajo el concepto de crianza helicóptero, se ha trasladado del arenero infantil directo a la residencia universitaria. El instinto de los padres de intervenir y calmar las aguas acompaña ahora a los jóvenes en chats grupales o conflictos de horarios con compañeros de cuarto, evitando que resuelvan sus desacuerdos de principio a fin.
Los adultos educados en estas décadas conservan un rasgo único, casi inexistente en las nuevas generaciones.
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¿Qué relación existe entre la sobreprotección y la autoeficacia en la universidad?
La literatura científica vincula directamente la sobreimplicación con problemas en el desarrollo personal. Un análisis a gran escala que combinó datos de 53 estudios independientes y más de 46.000 jóvenes adultos determinó que una mayor sobreprotección de los padres se asocia con una menor autoeficacia y habilidades de autorregulación más débiles en los estudiantes universitarios.
La comunicación directa actúa como una habilidad que requiere práctica ante la incomodidad de un desacuerdo sin árbitros. El equipo de Global English Editing destaca que la generación criada sin esta mediación recurría al diálogo frontal por necesidad. "Nadie iba a intervenir", de manera que debieron encontrar sus propias palabras en medio de las discusiones.