Un pancito de harina de maíz hecho en sartén puede resolver el desayuno sin encender el horno ni esperar que una masa fermente. La preparación utiliza harina fina de maíz, huevos, agua, sal y polvo de hornear, y se cocina lentamente de ambos lados.
Se prepara directamente en una sartén y necesita apenas cinco ingredientes básicos. No ni requiere amasado o tiempo de levado.
Un pancito de harina de maíz hecho en sartén puede resolver el desayuno sin encender el horno ni esperar que una masa fermente. La preparación utiliza harina fina de maíz, huevos, agua, sal y polvo de hornear, y se cocina lentamente de ambos lados.
La textura no es idéntica a la de un pan francés o un pan de molde, porque no contiene gluten de trigo ni pasa por un proceso de amasado y levado con levadura de panadería. El resultado se acerca a un pequeño pan tierno de maíz, ideal para comer tibio con queso, manteca o algún acompañamiento dulce.
Para una sartén de unos 20 centímetros se necesita:
También se necesita una cantidad mínima de aceite para lubricar la sartén cuando no tenga un antiadherente suficientemente bueno. La versión brasileña de referencia trabaja precisamente con estos cinco componentes y no incorpora harina de trigo ni aceite dentro de la masa.
Como toda la masa se cocina junta y tiene cierto espesor, utilizar una hornalla demasiado fuerte puede dorar la base rápidamente mientras el centro todavía permanece húmedo. Por eso las recetas brasileñas insisten en fuego mínimo y sartén tapada.
La tapa conserva parte del calor alrededor de la preparación y ayuda a cocinar la cara superior antes de dar vuelta. Una vez que el centro se ha estabilizado, el segundo lado necesita bastante menos tiempo para terminar de dorarse.
Puede comerse apenas sale de la sartén. Para una versión salada se puede acompañar con queso fresco o palta; si se busca algo dulce, funciona con fruta, miel o mermelada.