El hombre egocéntrico no siempre es el que habla más fuerte, interrumpe constantemente o busca ser el centro de todas las miradas. En muchas ocasiones puede mostrarse amable, atento e incluso dispuesto a ayudar. Ciertas expresiones que utiliza durante conversaciones cotidianas pueden revelar una tendencia menos evidente: la necesidad de colocar su perspectiva por encima de la de los demás.
Son frases breves que pueden pasar inadvertidas cuando se escuchan de manera aislada. El problema aparece cuando se convierten en un patrón. En lugar de escuchar para comprender, la persona utiliza lo que dice el otro como punto de partida para corregirlo, demostrar que sabe más o llevar nuevamente la conversación hacia su propia experiencia.
1. “Bueno, esto es lo que no estás viendo”
Imaginemos que un compañero de trabajo está contando un problema que tuvo con un proyecto. Explica el cronograma, las dificultades que aparecieron y las decisiones que tuvo que tomar.
Después de escucharlo, el hombre responde: “Bueno, esto es lo que no estás viendo”.
A simple vista puede parecer un intento de ayudar. Sin embargo, la expresión contiene una suposición: que la otra persona no ha comprendido completamente la situación y que él posee justamente la pieza de información que falta.
2. “Yo no lo habría hecho así”
Otra expresión frecuente aparece cuando alguien cuenta algo que hizo y recibe una evaluación que nunca pidió.
Por ejemplo, un familiar puede relatar durante una cena que pasó todo el fin de semana reparando un grifo de la cocina. Tuvo que ir dos veces a la ferretería, consultar un tutorial y finalmente consiguió solucionar el problema.
Antes de que termine de contar la historia, aparece el comentario: “Yo no lo habría hecho así; primero tendrías que haber cerrado la llave de paso principal”.
La observación puede ser técnicamente correcta. Pero eso no significa que haya sido necesaria en ese momento.
La persona estaba contando una experiencia, quizá incluso orgullosa de haber resuelto el problema por sí misma. La respuesta transforma el relato en una evaluación de su desempeño.
3. “No lo entenderías”
Esta frase parece menos agresiva, pero puede tener un efecto particularmente descalificador.
Una pareja pregunta cómo fue una reunión de trabajo y recibe como respuesta: “No lo entenderías, es todo un tema con la junta directiva”.
Quizá la persona que pregunta trabaja en un ámbito completamente diferente. Pero probablemente tampoco estaba solicitando un análisis técnico de la reunión. Simplemente quería saber cómo había sido el día de su pareja.
La expresión introduce una barrera innecesaria. En lugar de explicar la situación de manera sencilla, se presenta la experiencia como algo demasiado complejo o exclusivo para que el otro pueda comprenderla.
De esta manera, la frase consigue dos efectos simultáneos: eleva la importancia de la propia experiencia y reduce la capacidad del interlocutor para comprenderla.