6 de agosto de 2026 - 13:45

Una pareja salió a navegar y quedó rodeada por 299 ballenas jorobadas: los científicos explicaron por qué se reunieron

Chris y Monique Fallows encontraron uno de los mayores “supergrupos” registrados frente a Sudáfrica.

Chris y Monique Fallows estaban navegando frente a la costa oeste de Sudáfrica cuando su embarcación quedó en medio de una concentración excepcional de ballenas jorobadas. Los animales emergían uno detrás de otro y lanzaban columnas de aire y agua que podían observarse en todas las direcciones.

La pareja, acostumbrada a documentar fauna marina, comprendió rápidamente que no estaba frente a un grupo habitual. Después de fotografiar las colas y comparar las imágenes, registró 299 ejemplares diferentes reunidos en una misma zona durante una mañana de diciembre de 2025.

Fue extraordinario”, resumió Chris Fallows, fotógrafo especializado en vida silvestre. La escena incluía tantas columnas de vapor que las comparó con el perfil de edificios de una gran ciudad.

Cómo comprobaron que había 299 ballenas

Las jorobadas poseen marcas, formas y patrones únicos en la parte inferior de la cola, también denominada aleta caudal. Fotografiarla cuando cada animal se sumerge permite identificar individuos y evitar que una misma ballena sea contabilizada varias veces.

Monique Fallows tomó imágenes de las colas y el material fue revisado por Happywhale, una organización que administra una base mundial de identificación de cetáceos. Alex Vogel, coordinador del proyecto en África, señaló que podría tratarse de la mayor agrupación de ballenas jorobadas observada hasta el momento.

Foto AP/Dhavid Normando

Foto AP/Dhavid Normando

Habitualmente, estos animales se desplazan solos o en grupos pequeños. Las concentraciones de cientos de ejemplares reciben el nombre de supergrupos y solamente se producen cuando coinciden condiciones especialmente favorables.

El alimento fue la principal razón de la reunión

Las ballenas se concentraron en una zona rica en krill y peces pequeños, dos componentes centrales de su alimentación. Cuando una corriente marina acumula grandes cantidades de presas, distintos ejemplares pueden llegar al mismo sitio y alimentarse durante períodos breves pero intensos.

Els Vermeulen, responsable científica de la Unidad de Ballenas de la Universidad de Pretoria, explicó que las jorobadas también producen sonidos submarinos mientras comen en grupo. Esas señales pueden ser detectadas a distancia y atraer a otros animales hacia el área.

Foto AP/Dhavid Normando

Foto AP/Dhavid Normando

La combinación genera un efecto acumulativo: una ballena encuentra alimento, otras escuchan la actividad y, a medida que llegan nuevos ejemplares, la concentración continúa creciendo.

Una señal de recuperación después de la caza comercial

Los supergrupos volvieron a registrarse con mayor frecuencia alrededor de 2012. Los científicos consideran que esta aparición está relacionada con la recuperación de las poblaciones después de décadas de caza comercial.

En el hemisferio sur, la cantidad estimada de jorobadas pasó de menos de 10.000 durante el período más crítico de la caza a más de 100.000. La moratoria internacional aplicada desde 1986 es considerada uno de los grandes logros de conservación marina.

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