A los 32 años, Ibon Berasategui cambió San Sebastián por un pueblo asturiano de apenas 18 habitantes. Buscaba alejarse del ruido, la contaminación y los elevados precios de la ciudad para acercarse a una idea que arrastraba desde niño: tener una casa rodeada de naturaleza, con huerto, árboles frutales y animales.
El cambio también le mostró una diferencia económica difícil de ignorar. Mientras transforma un antiguo granero en su futura vivienda, descubrió que en el pueblo pagan apenas 5 euros al año por el agua y que uno de sus vecinos abona entre 17 y 18 euros mensuales de electricidad. Sin embargo, llegar hasta allí exigió superar primero otro obstáculo: el miedo a quedarse solo.
Postergó las comodidades que la ciudad le da y prefirió continuar su sueño desde pequeño.
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Por qué Ibon decidió dejar San Sebastián a los 32 años
La decisión no apareció de un día para otro.
- Desde pequeño, Ibon imaginaba una vida con prados, árboles frutales, un huerto y algunas gallinas, muy diferente del entorno urbano en el que terminó viviendo.
- Con el tiempo, el ruido, la contaminación y especialmente el costo de vida de San Sebastián aumentaron su interés por concretar aquel proyecto.
- Pero mudarse a una localidad diminuta significaba abandonar muchas de las comodidades y relaciones asociadas con la ciudad.
Por eso postergó la decisión durante un tiempo
Finalmente, un amigo llamado Axel, nómada digital, lo animó a probar la experiencia en Asturias. Actualmente ambos alquilan allí un departamento mientras Ibon avanza con su proyecto definitivo.
Cómo piensa transformar un antiguo granero en su nueva casa
Ibon no compró una vivienda terminada.
Adquirió un antiguo granero y comenzó los trámites necesarios para transformarlo legalmente en una casa.
Uno de los pasos fundamentales fue obtener el permiso para realizar el cambio de uso del inmueble.
- Ese procedimiento administrativo no fue precisamente barato: según explicó, le supuso un desembolso de entre 10.000 y 15.000 euros.
- A esa cifra deberá sumarse el costo de la reforma, que no hizo público.
- Por eso, aunque la vida cotidiana resulte considerablemente más económica en determinados aspectos, su experiencia tampoco significa que convertir una construcción rural en vivienda sea prácticamente gratuito.
- Mientras las obras avanzan, continúa viviendo en el departamento alquilado junto con Axel.
El joven no siente miedo de quedarse solo. Ahora disfruta de su propia compañía y su historia de vida.
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En el pueblo solo paga 5 euros al año por el agua
“Es ridículo, pero aquí pagamos 5 euros al año por el agua; me parece increíble”, explicó al hablar de las diferencias que encontró respecto de su anterior vida urbana.
La electricidad también llamó su atención, aunque el dato disponible corresponde específicamente a uno de sus vecinos.
Según contó, esa persona paga entre 17 y 18 euros al mes de luz.
La cifra provocó incluso una broma de Ibon sobre la posibilidad de generar su propia energía: “No tiene sentido instalar paneles solares si no paga nada”.
Cuánto cambia el precio de una vivienda al alejarse de una gran ciudad
La diferencia puede ser considerable, aunque depende enormemente de la localidad y del tipo de propiedad.
- Los datos citados de los Indicadores Urbanos 2025 del Instituto Nacional de Estadística muestran grandes distancias entre algunos mercados inmobiliarios españoles.
- En San Sebastián, el precio alcanzó los 5.317 euros por metro cuadrado en 2024, mientras que en Villena, Alicante, se situó en 603 euros por metro cuadrado.
- En determinadas áreas rurales, las referencias mencionadas del Ministerio de Vivienda llegan a situarse entre 300 y 450 euros por metro cuadrado.
Las cifras no significan que cualquier inmueble rural pueda comprarse a esos valores. Estado de conservación, ubicación, servicios disponibles, superficie y necesidad de reformas pueden modificar sustancialmente el costo final.
En el caso de Ibon, además, existe un gasto adicional importante: convertir un granero en una vivienda habitable.
¿Cómo es actualmente su vida en un pueblo de apenas 18 habitantes?
La transformación todavía no está completa.
Ibon aún no vive en el antiguo granero, ya que continúa con las obras necesarias para convertirlo en su futura casa. Mientras tanto, reside en el departamento que comparte con Axel.
Su proyecto avanza hacia aquella imagen que imaginaba desde niño: una vivienda en plena naturaleza acompañada de huerto, frutales y animales.
A los 32 descubrió que la primera barrera para aquella casa con huerto no estaba en Asturias ni en el precio de la reforma: era decidirse a probar la vida que llevaba años imaginando.
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La diferencia respecto de San Sebastián no aparece únicamente en el paisaje. También está en una estructura de gastos cotidianos que lo sorprendió desde su llegada.