1 de noviembre de 2026 - 10:15

Una pareja compra un terreno de 400 m², construye una casa familiar y descubre, poco después, que la vivienda del vecino quedó tan cerca que los techos casi se tocan

Jake Philpott y Kaylie Stott ahorraron durante años para tener su primera casa, pero la construcción de la vivienda quedó a centímetros de la suya.

Después de años de esfuerzo, Jake Philpott y Kaylie Stott creyeron haber cumplido el sueño de construir una casa para su familia en Palmview, en la Sunshine Coast australiana. La pareja compró un terreno en un nuevo desarrollo inmobiliario y destinó sus ahorros a levantar la vivienda que imaginaban como una inversión para el futuro y una forma de asegurar su retiro.

La preocupación comenzó cuando avanzó la obra de la propiedad vecina. A medida que se levantaban las paredes y los techos, descubrieron que ambas construcciones quedarían tan cerca que las canaletas casi se tocan. Según relataron a medios australianos, el espacio entre las casas es tan reducido que ni siquiera entra una pelota de tenis, una situación que los dejó preocupados por la privacidad y el valor de su vivienda.

Ahorraron durante años para construir su primera casa

Philpott y Stott compraron un lote de aproximadamente 400 metros cuadrados por 386.000 dólares australianos. Para la pareja, llegar a ese momento implicó un importante esfuerzo económico y la expectativa de contar con una propiedad propia para criar a su familia. No tenían otras viviendas ni propiedades de inversión, por lo que el inmueble representaba una parte fundamental de su patrimonio.

La familia se instaló en la casa a comienzos de 2026, ilusionada con empezar una nueva etapa. Sin embargo, el avance de la construcción lindera transformó esa expectativa en incertidumbre. Philpott explicó que, de haber sabido que la vivienda contigua quedaría tan cerca, probablemente habría elegido otro terreno o habría modificado la ubicación de su propia casa dentro del lote.

Las dos viviendas quedaron separadas por apenas unos centímetros

Las imágenes aéreas difundidas por el programa australiano A Current Affair muestran la escasa distancia entre las construcciones. Desde algunos ángulos, los techos parecen formar una sola estructura, mientras que las canaletas quedan prácticamente enfrentadas. La separación es tan estrecha que, según contó la pareja, no hay espacio suficiente para pasar una pelota de tenis entre las viviendas.

Durante la obra, Stott también escuchó ruidos sobre el techo de su casa y salió a comprobar qué ocurría. Entonces descubrió que los trabajadores de la construcción vecina estaban subidos a la cubierta, una situación que atribuyó a la falta de espacio entre ambas propiedades. Aunque aclaró que los operarios fueron amables, consideró que el episodio reflejaba las dificultades que genera construir tan cerca de una vivienda ya terminada.

Una autorización municipal que dejó a la familia sin posibilidad de apelar

La pareja sostuvo que la construcción vecina no respetaba inicialmente las distancias previstas en el plan de desarrollo del barrio. Según la información publicada por medios australianos, un certificador privado había aprobado una separación menor a la contemplada en los planos originales del emprendimiento. Tras detectarse el problema, se presentó una solicitud para modificar esa condición.

El Consejo de Sunshine Coast terminó aprobando el cambio y permitió que la obra continuara con una distancia reducida respecto del límite del terreno. La autoridad explicó que evaluó la solicitud conforme a la normativa urbanística de Queensland y determinó que cumplía los objetivos de planificación. Según el procedimiento aplicable, los vecinos no podían apelar esa clase de decisión, lo que dejó a Philpott y Stott sin la vía de reclamo que esperaban.

El caso reavivó el debate sobre las casas construidas en terrenos pequeños

La experiencia de la familia refleja una tendencia presente en distintos desarrollos inmobiliarios de Australia: la construcción de viviendas sobre lotes cada vez más reducidos. El encarecimiento del suelo y la necesidad de ampliar la oferta de casas llevaron a que muchos proyectos aprovecharan al máximo la superficie disponible, con menos jardín y una mayor proximidad entre las construcciones.

Datos de la Oficina Australiana de Estadísticas muestran que, entre 2012 y 2021, el tamaño promedio de los lotes para viviendas nuevas cayó un 13%, mientras que la superficie promedio de las casas aprobadas disminuyó apenas un 1%. La diferencia evidencia cómo se busca conservar el espacio interior aun cuando los terrenos son más pequeños. Para Philpott y Stott, el debate dejó de ser una cuestión general del mercado inmobiliario y se convirtió en un problema cotidiano: proteger el hogar en el que invirtieron sus ahorros y en el que esperaban vivir durante muchos años.

LAS MAS LEIDAS