Después de 30 años trabajando como cajera en un supermercado, una mujer fue echada por un insólito episodio que terminó en la Justicia: la empresa la acusó de robarse un detergente, pero ella asegura que había sido autorizada por un superior. El caso ocurrió en Italia y aún no tiene resolución judicial.
Qué sucedió: un detergente, el culpable
El hecho se remonta a septiembre de 2025, cuando la empleada finalizó su jornada laboral y realizó una compra personal dentro del mismo comercio. Entre los productos adquiridos había un detergente que, al retirarse del local, se cayó en el estacionamiento y se rompió, derramando su contenido en el suelo.
Según relató la trabajadora, informó de inmediato a un trabajador de limpieza para alertar sobre el líquido en el piso. Seguido de ello, el encargado del supermercado le permitió tomar otro envase de detergente, ya que el producto roto ya había sido abonado, según explica la trabajadora.
Días después, la cajera fue citada por los dueños del comercio y notificada de su despido con causa. Para la empresa, el segundo envase debía haberse pagado nuevamente, y consideraron que el accionar de la empleada configuró una apropiación indebida del producto.
Decisión de la empresa: la Justicia definirá
Desde la firma sostuvieron que, más allá del accidente y de cualquier autorización verbal, la conducta constituyó una falta grave al reglamento interno, por lo que entendieron que el despido estaba justificado.
La decisión fue cuestionada por la trabajadora, quien llevaba más de 30 años en el mismo puesto y no contaba con antecedentes disciplinarios. Ante esa situación, recurrió al sindicato de trabajadores del comercio, turismo y servicios, que también calificó la sanción como desproporcionada.
El conflicto llegó finalmente al Juzgado de lo Social del tribunal de la ciudad de Grosseto, que deberá determinar si la medida adoptada por la empresa fue proporcional a la falta de imputada.