10 de agosto de 2026 - 17:50

Una buceadora de 80 años se sumerge en aguas frías sin tanque de oxígeno para recolectar mariscos utilizando una tradición centenaria

Las ama, legendarias buceadoras de Japón, enfrentan una drástica reducción de su comunidad mientras preservan una técnica de pesca sostenible milenaria.

La fascinación por las ama, las "mujeres del mar" de Japón, resurgió con fuerza tras conocerse la historia de Reiko Nomura, de 80 años. En la costa de Ise-Shima, estas pescadoras se sumergen a pulmón para recolectar delicias marinas. Sin embargo, la realidad de esta práctica milenaria guarda secretos que las redes sociales suelen omitir.

La imagen de Nomura, quien comenzó a bucear a los 10 años en Osatsu, se convirtió en un símbolo global de resistencia y longevidad al ser retratada con 80 años. Aunque muchos creen que seguía sumergiéndose a esa edad, la verdad es que ya se había retirado de las profundidades para difundir su cultura desde un refugio tradicional.

El secreto fisiológico y ecológico detrás del buceo a pulmón

El éxito de las ama no radica en la tecnología, sino en una adaptación asombrosa y en un profundo respeto por el ecosistema. Las buceadoras más experimentadas descienden hasta 15 metros de profundidad conteniendo la respiración durante unos 60 segundos por inmersión. El mecanismo físico combina una resistencia pulmonar entrenada desde la juventud con un conocimiento absoluto de las corrientes y del lecho marino.

Además, no se trata solo de aguantar el aire: su técnica se rige por estrictas normas comunitarias que limitan el tamaño de las piezas y el tiempo de pesca para evitar agotar los recursos locales. Es un modelo de explotación sostenible que les permite regresar cada año al mismo territorio.

Un legado en peligro ante la falta de relevo generacional

Hoy en día, las ama utilizan trajes de neoprene, aletas y antiparras, pero rechazan los tanques de oxígeno para mantener la esencia de su oficio. Esta tradición se encuentra en un punto crítico. En 1978 había unas 9.100 buceadoras en Japón; actualmente quedan apenas 2.000, concentradas principalmente en las regiones de Toba y Shima.

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