Durante una misa que generó fuerte repercusión a nivel mundial, un arzobispo de España cuestionó los vínculos populares de la actualidad y advirtió sobre lo que considera “desvíos” en la concepción moderna de la familia. Sus declaraciones generaron una fuerte controversia, con miles de usuarios debatiendo.
El mensaje sucedió en la Catedral de Valladolid por Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española. Ocurrió en el marco de la celebración de la Sagrada Familia y del cierre del Año Santo Jubilar en la diócesis. Allí, puso en debate “la amistad entre ‘padres e hijos’ y entre ‘hombres y mujeres’”.
“La amistad entre padres e hijos, y entre el hombre y la mujer, es uno de los errores de la vida moderna”, dijo al considerar que ese tipo de vínculo no es el que “constituye la relación paternofilial”.
Explicó que dentro del hogar debe primar el amor, pero con roles diferenciados. “Deben amarse y quererse, pero la relación es asimétrica”, señaló, y llevó ese concepto al vínculo de pareja. En tanto, afirmó que entre el varón y la mujer existe una asimetría ligada al “significado de la diferencia sexual”.
El arzobispo evitó idealizar la vida familiar y remarcó que defenderla no implica mostrar una imagen perfecta o irreal. “Las familias no son carteles con padres muy guapos y niños muy rubios y de ojos azules”, expresó, y recordó que en los hogares hay conflictos, momentos de alegría, tristeza y dolor.
“No duele nada como el dolor experimentado dentro de una familia”, reconoció.
El arzobispo pidió que “la gente tenga más hijos” para colaborar con Dios
En su reflexión, Argüello sostuvo que la vida cristiana no se reduce a prácticas religiosas puntuales, como asistir a misa o realizar actos de piedras, sino que se expresa en la forma de relacionarse con los demás. También habló de un amor marcado por el sacrificio, el perdón, la paciencia y la tolerancia, incluso cuando las dificultades provienen de personas cercanas.
Finalmente, el presidente de los obispos vinculó la esperanza cristiana con la situación demográfica actual. Citó palabras del fallecido papa Francisco, quien había señalado la baja natalidad como uno de los mayores signos de desesperanza del mundo contemporáneo.
Argüello llamó a promover la natalidad y lamentó que muchas sociedades hayan dejado de considerar la posibilidad de tener hijos como parte de su proyecto de vida, al afirmar que para la Iglesia ser “procreadores” implica colaborar con Dios.