7 de septiembre de 2026 - 09:49

Siete gatitos atigrados naranjas encontrados bajo un árbol caído en un hogar para personas mayores son un desafío adorable para distinguirlos

Una gata había conseguido mantener a salvo a sus siete crías debajo de un árbol caído en Indianápolis.

La familia completa pudo salir del improvisado refugio y quedó al cuidado de Lori White, voluntaria de la organización.

Una vez que estuvieron seguros apareció una particularidad que convirtió la convivencia en un pequeño juego de observación: buena parte de los cachorros son prácticamente iguales.

Los siete recibieron nombres inspirados en sus vecinos mayores

La ubicación donde habían sido encontrados terminó inspirando el nombre del grupo. Lori decidió bautizarlos “Golden Years Gang”, algo así como “la pandilla de los años dorados”, y eligió para todos nombres tradicionales asociados con generaciones anteriores.

La mamá pasó a llamarse Mildred, o Millie. Los cinco machos son Norman, Stanley, Bernard, Eugene y Otis Henry, mientras que las dos hembras recibieron los nombres Dottie y Pearl Louise.

Cuando fueron rescatados, los cachorros tenían apenas entre dos semanas y media y tres semanas de vida.

Todavía estaban comenzando a explorar por sí mismos y dependían de su madre tanto para alimentarse como para mantenerse protegidos.

Cómo consiguió diferenciarlos pese a que parecen casi idénticos

El verdadero desafío apareció con los cinco machos pelirrojos. Lori reconoció que sus caras de cachorros son tan similares que distinguirlos no resulta sencillo, aunque con el paso de los días fue encontrando pequeñas señales.

Stanley es el único que presenta un tono considerablemente más claro, casi rubio. Bernard, en cambio, es el más grande y también uno de los más oscuros del grupo.

Norman quedó identificado por la característica contraria: es el más pequeño y posee el pelo algo más largo. Con esas diferencias y el seguimiento diario, la cuidadora fue aprendiendo quién es quién mientras los demás continúan desarrollando rasgos propios.

Millie también comenzó a recuperarse después de criar a siete cachorros afuera

La llegada al hogar de tránsito produjo otro cambio evidente. Millie empezó a comer con muchísimo apetito, algo que sus cuidadores relacionan con el esfuerzo que había realizado para alimentar a siete crías mientras permanecía al aire libre y sin una fuente regular de alimento.

Ahora los pequeños tienen un espacio cálido, alimento y la posibilidad de dormir amontonados sin quedar expuestos a las condiciones del exterior. La mamá también puede descansar mientras continúa amamantándolos.

Todavía son demasiado chicos para iniciar una vida independiente. Por el momento, la prioridad es que ganen peso, completen el desarrollo junto a su madre y reciban los controles veterinarios correspondientes antes de avanzar hacia futuras adopciones.

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