9 de marzo de 2026 - 09:56

Según la ciencia, en las profundidades del océano se esconde un secreto de 500 kilómetros de longitud

Investigadores alemanes descubrieron que este cañón submarino no nació por la erosión, sino por una fractura masiva impulsada por el calor del manto terrestre.

A cientos de metros bajo la superficie del Atlántico Norte, la Depresión del Rey se extiende por 500 kilómetros como una cicatriz gigante. Nuevos hallazgos del centro GEOMAR en Alemania revelan que esta estructura, a menudo comparada con el Gran Cañón, oculta un origen geológico mucho más violento y profundo de lo imaginado, según la ciencia.

Para graficar la magnitud, la Depresión del Rey alberga algunos de los puntos más profundos de todo el Océano Atlántico. Hasta hace poco, su origen era un rompecabezas para la comunidad científica, pero el uso de robots autónomos y sensores de alta resolución permitió recolectar rocas volcánicas que cuentan una historia de hace 37 millones de años.

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El rol clave del magma y las placas tectónicas

La formación de esta grieta masiva respondió a un proceso de estiramiento extremo de la corteza. Hace millones de años, un límite temporal entre las placas de Europa y África comenzó a abrirse de este a oeste, de forma similar a una cremallera. Al mismo tiempo, una columna de material ardiente ascendió desde el manto terrestre, debilitando el lecho marino y permitiendo que la tierra se partiera con mayor facilidad antes de congelarse en el tiempo.

Este fenómeno no fue producto del desgaste del agua, sino de la interacción entre ese límite de placas y una rama temprana de la cresta del manto de las Azores. El calor extremo hizo que la corteza fuera más gruesa pero también mucho más frágil, convirtiendo la zona en el lugar perfecto para una deformación de escala planetaria que duró hasta hace unos 24 millones de años.

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Cuando el movimiento de las placas se desplazó hacia el sur, el proceso de fractura se detuvo abruptamente. Esto dejó a la Depresión del Rey como una instantánea geológica del pasado dinámico de la Tierra, ofreciendo a los geólogos una oportunidad única para estudiar cómo el calor interno del planeta controla la ruptura del fondo marino.

Avances tecnológicos para explorar el abismo

Los científicos utilizaron técnicas de mapeo de alta resolución para visualizar estructuras que antes eran invisibles a los ojos humanos. El análisis de las muestras obtenidas mediante cortes precisos en las rocas permitió determinar edades exactas del material volcánico recuperado de las profundidades.

Los resultados publicados en la revista Geochemistry, Geophysics, Geosystems no solo explican el pasado de la Tierra. También ayudan a comprender procesos geológicos contemporáneos que ocurren en regiones activas como las Azores, donde se están formando estructuras similares. Entender cómo se fractura nuestro planeta permite predecir mejor la evolución de la corteza y las fuerzas profundas que moldean el paisaje submarino.

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