27 de agosto de 2026 - 18:00

Salió de Siberia en 2004 para volver a su casa en Inglaterra en bicicleta y tardó más de 3 años: atravesó 28 países y recorrió 50.000 km

Rob Lilwall dejó su trabajo como profesor de Geografía y voló con su bicicleta hasta el extremo oriental de Rusia.

En 2004, Rob Lilwall tomó un vuelo de ida hacia Siberia llevando consigo una bicicleta. Había trabajado como profesor de Geografía en Inglaterra y buscaba una aventura importante antes de regresar a su casa. Lo que imaginó como un viaje extraordinario terminó convirtiéndose en 50.000 kilómetros de pedaleo durante más de tres años.

El punto de partida estuvo en Magadán, en el extremo oriental ruso, una región donde en esa época del año las temperaturas podían descender hasta los -40 °C. Desde allí, Lilwall comenzó un recorrido que no eligió precisamente la ruta más corta hacia Londres.

Un regreso a Inglaterra que atravesó medio planeta

Su propio sitio registra un trayecto por Japón, Corea, China, Filipinas, Papúa Nueva Guinea y Australia, antes de continuar por Asia Central y finalmente Europa. También pasó por Tíbet y Afganistán, dos de las etapas que más tarde se convertirían en parte central de su libro Cycling Home from Siberia.

El South China Morning Post contabilizó 28 países a lo largo de unos 50.000 kilómetros, mientras las publicaciones oficiales de su libro describen la duración total como aproximadamente tres años y medio.

No se trató, además, de pedalear de manera completamente continua sobre tierra. Para conectar islas y continentes, Lilwall debió transportar la bicicleta en barcos, y él mismo recuerda haber conseguido viajes en distintas embarcaciones durante la expedición.

Papúa Nueva Guinea, el Tíbet y Afganistán fueron parte del desvío

Uno de los aspectos más particulares de la ruta es que no buscó minimizar riesgos ni kilómetros. Atravesó las selvas de Papúa Nueva Guinea, cruzó los Himalayas y pasó por el Hindu Kush afgano en una época especialmente compleja para viajar por esa región.

Durante el recorrido soportó inviernos siberianos de 40 grados bajo cero, fue robado y atravesó condiciones climáticas extremas. En Australia, por ejemplo, su travesía coincidió con un ciclón.

El viaje tuvo también una particularidad tecnológica: Lilwall llevaba una cámara y filmaba gran parte de la experiencia por su cuenta, en ocasiones apoyándola sobre piedras y pedaleando frente a ella. Ese material posteriormente se convirtió en una serie para National Geographic.

La bicicleta también terminó teniendo nombre propio

Lilwall llamó “Alanis” a su bicicleta, en referencia a Alanis Morissette. Durante más de tres años fue el elemento que lo acompañó desde el este de Siberia hasta Londres y terminó apareciendo después en libros, entrevistas y documentales sobre la expedición.

La experiencia modificó además su carrera. Al regresar no retomó simplemente su antigua vida como profesor: publicó Cycling Home from Siberia, protagonizó producciones televisivas y comenzó a trabajar como conferencista, utilizando las experiencias del viaje para hablar de riesgo, adaptación y resiliencia.

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