22 de octubre de 2026 - 13:10

Proyectan construir un túnel de 50 kilómetros bajo el mar para unir dos países de Europa sin pasar por Rusia

El canciller estonio Margus Tsahkna y el alcalde Daniel Sazonov acordaron retomar los estudios para la vía de 50 kilómetros bajo el Golfo de Finlandia.

El ministro de Asuntos Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, y el alcalde de Helsinki, Daniel Sazonov, acordaron la creación de un nuevo grupo de trabajo interurbano para reactivar los preparativos técnicos del túnel submarino entre ambas capitales. La decisión se formalizó el 29 de septiembre durante un encuentro bilateral en la sede municipal de la ciudad finlandesa.

La iniciativa contempla la construcción de un trazado ferroviario de 92 kilómetros de longitud total, que incluirá un tramo submarino de 50 kilómetros bajo el Golfo de Finlandia. Con una inversión estimada de entre 9.000 y 13.000 millones de euros, la obra se proyecta como el túnel bajo el agua más largo del mundo, superando el récord del túnel de base de San Gotardo.

¿Por qué este túnel permitiría conectar Finlandia con Europa sin pasar por Rusia?

Sazonov calificó el proyecto como una iniciativa de “nivel estratégico” que requerirá el compromiso conjunto de las administraciones locales y los gobiernos centrales de ambas naciones. La consolidación de este enlace submarino constituye una de las prioridades fijadas en la agenda de cooperación entre Helsinki y Tallin para el presente mandato municipal.

En el plano geopolítico, el cruce ferroviario resolverá el histórico aislamiento de la red de trenes finlandesa respecto al resto de la Unión Europea, cuya conexión dependía tradicionalmente del territorio ruso. El túnel conectará de forma directa con la línea Rail Baltica en la capital estonia, integrando a Finlandia en el corredor transeuropeo de transporte Mar del Norte-Báltico.

¿Quién pagará el túnel submarino entre Helsinki y Tallin y qué postura tienen los gobiernos?

A pesar del empuje impulsado desde el ámbito municipal, las autoridades nacionales de ambos países mantienen una postura prudente. Un memorando de cooperación bilateral firmado con vigencia hasta el año 2030 no establece la obligación formal de construir la infraestructura. En tanto, el Ministerio de Transportes finlandés había catalogado el proyecto como “irrealista”, condicionando cualquier avance a un aumento en el financiamiento internacional.

La viabilidad económica de la obra depende de manera directa de la asignación de recursos financieros por parte de las instituciones comunitarias. Para concretar el trazado, la planificación exige que la Unión Europea aporte al menos el 40 % de los costos globales en el marco del corredor transeuropeo. Mientras los ministerios nacionales aguardan definiciones sobre los fondos de Bruselas, la alianza que las capitales mantienen desde los años noventa sostiene activo el dossier técnico.

LAS MAS LEIDAS