Crecer en el centro de la industria del entretenimiento no garantizó que los hijos adoptivos de Tom Cruise y Nicole Kidman continuaran la tradición familiar. Bella y Connor Cruise tomaron un camino propio fuera del espectáculo de Hollywood, optando por profesiones alejadas de los flashes y orientadas a sus intereses personales cotidianos.
Adoptados en la década de 1990 durante el matrimonio de los actores, ambos tuvieron un contacto inicial con el mundo del cine y el diseño. Sin embargo, con los años prefirieron construir una rutina de perfil bajo y privacidad.
De la actuación al golf y la pesca en Florida: la rutina de Connor Cruise
Connor Cruise probó suerte en la actuación con roles en las películas Seven Pounds en 2008 y el remake de Red Dawn en 2012. Tiempo después derivó hacia la producción musical y el trabajo como DJ bajo el nombre DJ C-Squared. En la actualidad reside en Clearwater, Florida, donde dedica sus días a la pesca en alta mar, el golf y la gastronomía.
Esta inclinación por alejarse del espectáculo responde a la búsqueda de una vida cotidiana sin presión mediática, donde priman los pasatiempos personales y la pertenencia a una comunidad privada sobre los compromisos del ambiente cinematográfico. Sus apariciones en redes sociales se limitan a registros breves de sus actividades al aire libre.
Estudios en Londres y arte independiente: el proyecto de Bella Cruise
Por su parte, Bella Cruise creció en Beverly Hills junto a su padre y se trasladó a Inglaterra para formarse en la Delmar Academy of Make-up and Hair en Londres. Tras trabajar como maquilladora y colaborar en la firma de indumentaria de Katie Holmes, lanzó en 2018 su propia línea de remeras. Hoy se enfoca en crear arte digital y comercializar sus impresiones en su sitio web.