La Unión Europea (UE) prepara una propuesta para restringir el acceso de adolescentes a redes sociales, videojuegos y herramientas de inteligencia artificial, con diferentes condiciones según la edad de los usuarios.
La Unión Europea analiza una propuesta que obligaría a los menores de 15 años a contar con supervisión o autorización parental para acceder a redes sociales, videojuegos y herramientas de inteligencia artificial.
La Unión Europea (UE) prepara una propuesta para restringir el acceso de adolescentes a redes sociales, videojuegos y herramientas de inteligencia artificial, con diferentes condiciones según la edad de los usuarios.
El proyecto establece que los tutores deberán supervisar el acceso de los menores hasta los 15 años. A partir de esa edad, los adolescentes podrían elegir entre continuar bajo supervisión parental o utilizar las distintas plataformas sin esa supervisión.
La iniciativa forma parte de la futura ley europea sobre la infancia, que será presentada próximamente y busca establecer un marco común para el acceso de los menores a distintas herramientas y plataformas digitales.
El borrador contempla cuatro franjas etarias con diferentes condiciones para el acceso a las plataformas. Para los menores de 13 años, la propuesta establece un veto completo al acceso independiente. En el caso de quienes tengan entre 13 y 15 años, sería obligatoria la autorización de sus padres.
El proyecto también contempla restricciones relacionadas con el uso de videojuegos y diferentes herramientas de inteligencia artificial, además de las redes sociales. Una vez cumplidos los 15 años, los adolescentes podrían decidir si mantienen la supervisión de sus tutores o si optan por acceder libremente a las plataformas.
La propuesta de Bruselas surgió en un contexto de presión por parte de distintos gobiernos europeos, entre ellos España y Francia, que ya trabajaban en el diseño de sus propias normativas sobre el acceso de menores a las plataformas digitales.
La iniciativa europea también se relaciona con las recientes alertas sobre el posible impacto negativo en la salud mental de los jóvenes, uno de los argumentos que aparecen vinculados con el impulso de nuevas regulaciones.
El planteo de la UE se suma además a decisiones similares que ya fueron adoptadas en distintas zonas de Estados Unidos, Reino Unido y Australia. En algunos de esos casos, incluso se establecieron mecanismos obligatorios para verificar la edad de las personas que ingresan a las redes sociales.