12 de agosto de 2026 - 21:00

La isla que desapareció bajo el océano y ahora tiene un monumento: la historia de Kale en las Islas Salomón

Kale, una pequeña isla de las Islas Salomón, perdió toda su superficie sobre el nivel del mar entre 2009 y 2014.

Gladys Habu Bartlett tenía 14 años cuando regresó en barco a Kale, una isla en el archipiélago las Islas Salomón, en diciembre de 2009. Para su familia, aquel viaje tenía un significado especial. Pero cuando se acercaron, encontraron un paisaje que comenzaba a cambiar de manera irreversible. La arena blanca, los manglares y la vegetación habían empezado a desaparecer bajo el avance del océano. Cinco años después, en 2014, Kale ya no tenía superficie sobre el agua.

La isla, que había ocupado casi 50.000 metros cuadrados, quedó reducida a algunos troncos muertos y a los recuerdos de quienes habían conocido aquel territorio. Doce años después, una figura humana de tamaño natural volvió a ocupar simbólicamente el lugar donde alguna vez estuvo Kale.

Kale desapareció poco a poco bajo el océano

Según contó Gladys al Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo, su familia comenzó a notar el avance del mar cuando se acercó a la isla en 2009.

Su abuelo había vivido allí décadas antes, en una vivienda rodeada de plantaciones. La zona también tenía una importante diversidad de especies: tortugas marinas llegaban a la playa, las aves utilizaban el lugar para anidar y habitantes de otras islas pescaban en los alrededores.

Pero el paisaje fue cambiando. En 2014, el barco familiar podía atravesar el lugar donde anteriormente se encontraba la franja de arena. De la antigua isla apenas quedaba un tronco seco que las aves utilizaban como apoyo.

La desaparición no significó solamente perder un territorio físico. También implicó perder un espacio cargado de recuerdos familiares. Las nuevas generaciones ya no podrían conocer directamente el lugar que sus padres y abuelos habían incorporado a sus historias.

Una mujer se convirtió en el rostro de una isla desaparecida

En 2026, el artista británico Jason deCaires Taylor creó una escultura inspirada en Gladys Habu Bartlett y la tituló La sirena de Salomón.

La obra representa una figura humana de tamaño natural con la cabeza apoyada sobre un árbol de acero inoxidable. El árbol funciona como un elemento simbólico: recuerda la vegetación que existía en Kale y los recursos naturales que desaparecieron con la transformación del territorio.

La escultura fue encargada por la Alta Comisión Británica en Honiara y colocada en la zona intermareal. Su ubicación hace que la obra cambie de apariencia con el movimiento del océano.

Cuando baja la marea, el cuerpo queda expuesto. Cuando el agua vuelve a subir, distintas partes de la figura quedan nuevamente sumergidas. De esta manera, el monumento no permanece estático: el propio océano forma parte de la obra.

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