Cinco estudiantes de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Illinois Chicago desarrollaron un dispositivo wearable para niños con ansiedad. El prototipo, presentado en la Engineering Expo 2026, busca registrar cambios fisiológicos asociados al estrés y convertirlos en una señal comprensible para el chico y su terapeuta.
El proyecto se llama Pediatric Biofeedback Device: Wearable Anxiety Therapy y fue creado por Victoria Wojcik, Kegan Jones, Divinegrace Nwanguma, Denisse Mejia-Gonzalez y Charles Okonma. Surgió a partir de una necesidad planteada por TriWellness, un grupo terapéutico de Chicago que trabaja con niños y adolescentes.
Cómo funciona el dispositivo que parece un auricular deportivo
Los alumnos en la configuración de estos se encargaron que cumplan lo necesario para que su uso sea efectivo.
El equipo diseñó varios prototipos con una forma similar a unos auriculares envolventes. Una de las piezas centrales es un sensor PPG que se coloca en el lóbulo de la oreja. El dispositivo emite luz a través del tejido y mide cuánto de esa luz llega al sensor del otro lado.
Cuando el corazón late más rápido y cambia el flujo sanguíneo, la cantidad de luz detectada también varía. Con esa información, el prototipo calcula frecuencia cardíaca y variabilidad de la frecuencia cardíaca, dos indicadores que pueden aportar información sobre respuestas fisiológicas vinculadas al estrés y la ansiedad.
Los datos viajan por Bluetooth hacia un portal web personalizado que puede verse desde un teléfono u otro dispositivo. El objetivo es que el niño, sus cuidadores o el terapeuta observen los cambios casi en tiempo real y actúen cuando aparecen señales de activación elevada.
Un árbol que crece cuando el chico logra calmarse
El proyecto no se limita a mostrar números. El portal utiliza escenas visuales para transformar el biofeedback en algo más intuitivo. Una de ellas muestra un árbol que desarrolla más hojas a medida que las métricas reflejan mayor calma. Así, el niño puede ver una respuesta inmediata mientras practica técnicas de regulación.
También se diseñaron paisajes con sonidos de lluvia, agua sobre hojas y pájaros. La intensidad de esos estímulos cambia según las métricas del usuario, creando una experiencia interactiva que busca acompañar los ejercicios de relajación sin que el chico tenga que interpretar gráficos complejos.
Por qué los estudiantes buscaron que fuera discreto
Una de las alumnas en la presentación del product.
Uno de los desafíos era evitar un aparato médico llamativo. El equipo quería que pudiera usarse en la vida cotidiana sin exponer al niño frente a otras personas. Por eso la carcasa se parece a un accesorio deportivo común y el sensor queda integrado al conjunto.
Los estudiantes imaginaron que los chicos más pequeños puedan usarlo durante el día y los adolescentes cuando notan que aumenta la ansiedad. La batería recargable fue pensada para aproximadamente una semana de uso.
Es un prototipo de biofeedback, no un diagnóstico automático
La universidad lo presenta como un proyecto estudiantil, no como un dispositivo clínico aprobado para diagnosticar ansiedad. La frecuencia cardíaca puede cambiar por ejercicio, emoción o temperatura, por lo que las mediciones necesitan contexto profesional.