En 1992, una pareja danesa compró la Isla de Rona, un territorio de 2.400 acres sin carreteras ni tiendas en las Hébridas Interiores de Escocia. Durante más de dos décadas, Bill Cowie y Lorraine Shill fueron los únicos habitantes permanentes, gestionando la soledad y la infraestructura básica de un paraje que permaneció silvestre.
Cowie llegó originalmente en abril de 2002 para realizar un trabajo de corta duración. Sin embargo, la estancia se volvió permanente cuando los propietarios, Dorte y Arne Jensen, decidieron que necesitaban a alguien basado allí a tiempo completo. Durante los primeros cinco años, Cowie vivió en absoluta soledad hasta que Lorraine Shill se unió a él en 2007.
¿Cómo se vive en una isla sin carreteras ni servicios públicos?
El trabajo de los custodios superaba la simple vigilancia de una propiedad. Debían encargarse del ganado, el mantenimiento de maquinaria, la gestión de ciervos y la atención de las cabañas de vacaciones. La vida en Rona exigía una autosuficiencia inusual; los suministros llegaban exclusivamente por barco y el mal tiempo podía interrumpir el transporte durante días.
Sin contratistas locales a quienes recurrir, Cowie manejaba directamente los sistemas de agua y las cercas. A pesar del aislamiento, el turismo de naturaleza creció, atrayendo a navegantes y kayakistas que buscaban los paisajes de matorrales y turberas de la isla. Los custodios equilibraban la hospitalidad con la preservación de un terreno que no tenía rutas públicas y dependía totalmente de los caprichos del clima para su acceso.
¿Por qué la pareja decidió dejar la isla tras más de 20 años?
En julio de 2025, Cowie anunció la venta de la isla, marcando el fin de la propiedad de los Jensen tras 33 años. La transferencia oficial de tierras se concretó el 24 de julio de ese año, iniciando un proceso de transición técnica complejo. Durante sus últimos meses, los antiguos residentes debieron explicar el funcionamiento minucioso de los sistemas de agua y la infraestructura crítica al equipo entrante.
La partida de la pareja hacia la isla de Skye marca el cierre definitivo de un ciclo de administración continua y solitaria. Actualmente, las reservas de alojamiento para la temporada 2026 están pausadas mientras los nuevos propietarios reorganizan el soporte logístico. El objetivo declarado es mantener el espíritu de Rona establecido durante los años de Cowie y Shill, aunque la isla comienza ahora su primer capítulo bajo una nueva dirección desde 1992. Su futuro se definirá en 2027, cuando se planea la reapertura para visitantes bajo un esquema renovado.