15 de agosto de 2026 - 12:15

En 1991 eliminaron al último gato de una isla: décadas después los ratones se multiplicaron y se convirtieron en depredadores de aves marinas

Tras eliminar al último gato en 1991, los ratones domésticos mutaron su comportamiento y ahora devoran vivos a polluelos de aves marinas que los superan en tamaño.

En 1949, la estación meteorológica de la Isla Marion introdujo cinco gatos para combatir una plaga de ratones que afectaba sus instalaciones. Siete décadas después, el experimento biológico derivó en un desastre ambiental que obliga a Sudáfrica a invertir 25 millones de dólares para erradicar a los roedores que hoy amenazan la fauna autóctona.

La introducción de los felinos parecía una solución lógica para la base meteorológica. Sin embargo, los animales se asilvestraron rápidamente y se multiplicaron hasta alcanzar una población estimada de 3.405 individuos en 1977. En lugar de limitarse a los ratones, los gatos comenzaron a matar 455.000 aves marinas al año, lo que activó una alarma ecológica internacional.

¿Cómo desaparecieron los gatos de la Isla Marion?

Ante esta crisis, las autoridades sudafricanas lanzaron un programa de erradicación agresivo que incluyó caza nocturna y la liberación del virus de la panleucopenia felina. El último gato desapareció de la isla en julio de 1991, pero su ausencia generó un nuevo vacío biológico. Sin su único depredador, la población de ratones explotó y modificó sus hábitos alimenticios.

Los ratones, que llegaron originalmente con cazadores de focas en el siglo XIX, dejaron de alimentarse solo de plantas e insectos. Desde 2003, existen registros científicos de estos roedores de 20 gramos atacando y matando polluelos de albatros errantes que pueden pesar hasta 7 kilogramos. Las aves, al haber evolucionado sin depredadores terrestres, no reconocen a los ratones como una amenaza mientras son devoradas vivas.

¿En qué consiste el Mouse-Free Marion Project?

El "Mouse-Free Marion Project" representa el intento actual por corregir casi un siglo de intervenciones humanas fallidas. Esta operación se describe como la más extensa y costosa realizada en un ecosistema insular. A diferencia de la decisión de 1949, el nuevo plan evita introducir más animales y se centra en el uso de raticidas especializados para limpiar los 298 kilómetros cuadrados de superficie.

La isla, ubicada a 2.300 kilómetros de Ciudad del Cabo, es altamente vulnerable a las especies invasoras. La amenaza actual pone en riesgo la supervivencia a largo plazo de petreles, priones y el icónico albatros errante. El éxito de la biodiversidad local depende ahora de la eliminación completa de una especie que el ser humano introdujo por error y luego dejó sin control biológico.

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