Una empresa especializada en excavaciones perfora actualmente el macizo de los Alpes en Suiza para construir veinticinco cámaras acorazadas ultraseguras. El proyecto, liderado por el empresario Thomas Gasser, ofrece espacios subterráneos inaccesibles destinados a proteger el patrimonio de grandes fortunas globales en un contexto de inestabilidad internacional.
La iniciativa, denominada Brünig Mega Safe, tiene su origen en una antigua galería de la localidad de Lungern utilizada inicialmente como taller y almacén. Con el tiempo, el complejo incorporó un restaurante, un centro de eventos y hasta instalaciones de formación para bomberos. La evolución final hacia búnkeres de alta seguridad se presentó como el paso lógico del negocio.
¿Cómo se accede a estos búnkeres de alta seguridad?
A diferencia de los refugios tradicionales, estas instalaciones cuentan con una estructura jurídica particular. Cada espacio se registra de forma independiente en el catastro suizo como una unidad de propiedad privada. Según Thomas Gasser, esta condición permite a los clientes hipotecar su búnker para obtener financiación, equiparándolo legalmente a cualquier otro bien inmueble.
Las dimensiones de las bóvedas varían significativamente según las necesidades del comprador. Las de mayor envergadura alcanzan el tamaño de un campo de fútbol, espacio suficiente para albergar desde colecciones de arte y joyas hasta automóviles de alta gama y bodegas de vino exclusivas. El acceso se mantiene bajo un estricto secreto profesional para garantizar la privacidad de los usuarios.
El protocolo de entrada incluye un sistema de control dividido en varias fases. Los visitantes deben atravesar una esclusa de aire donde abandonan sus vehículos antes de someterse a verificaciones de identidad y seguridad. Aunque los detalles técnicos permanecen herméticos, los responsables aseguran que el blindaje es comparable al de las reservas del Banco Nacional Suizo.
¿Cuánto cuesta alquilar un búnker en los Alpes suizos?
Cada una de estas cavernas se comercializa bajo contratos de alquiler de 99 años, con precios que oscilan entre los 600.000 y los seis millones de euros. La demanda ha provocado que las tarifas se dupliquen en tan solo cuatro años. Los espacios más asequibles se sitúan actualmente entre los 500.000 y los 775.000 francos suizos.
La empresa responsable acumula décadas de experiencia en el uso de explosivos y obras en canteras. Esta infraestructura subterránea responde a la necesidad de blindar bienes materiales frente a la incertidumbre global. Los clientes buscan un enclave que sea, al mismo tiempo, físicamente impenetrable y jurídicamente sólido bajo la legislación de Suiza.