En 1998, Cirlan Souza de Oliveira, de 14 años, y su hermano Maycon, de ocho, comenzaron a apilar ladrillos rotos en el patio de su casa. Lo que parecía un juego infantil para reconstruir los espacios conocidos se expandió hasta ocupar 450 metros cuadrados, convirtiéndose en una referencia internacional del arte urbano y el cine.
La estructura se levantó en una ladera, entre árboles y desniveles naturales, replicando los callejones, las casas y el comercio local de la comunidad de Pereirão. Otros niños se sumaron a la construcción, formando un grupo de ocho creadores que dieron vida al proyecto original. Usaron pintura y objetos sencillos para delimitar territorios y otorgar identidad a cada rincón de la maqueta.
¿Cómo funciona la maqueta gigante de Morrinho?
La obra no se limita a copiar fachadas; funciona como un "documento urbano dinámico". Los bloques de ladrillo forman muros y edificios superpuestos donde figuras de Lego adquieren personalidades y relatos propios. Hay estudiantes, comerciantes y funcionarios públicos que conviven en este espacio recreado por los propios residentes de la zona.
Las interacciones siguen reglas estrictas que imitan la realidad física del entorno. Los muñecos no pueden volar ni saltar alturas imposibles dentro de la narrativa. Un participante supervisa que las acciones no traspasen los límites de la lógica urbana, permitiendo que el juego refleje fielmente cómo las personas circulan y gestionan los conflictos cotidianos en su espacio.
¿Cómo nació el cine comunitario de TV Morrinho?
En 2001, la iniciativa saltó al cine con el documental Morrinho, Dios lo sabe todo, pero no es un soplón. Mediante un taller de video, los jóvenes fundaron TV Morrinho. En lugar de ser el fondo de reportajes realizados por visitantes, la comunidad comenzó a producir sus propias imágenes e historias con libertad, humor y una perspectiva interna.
La esencia del proyecto no reside únicamente en los materiales reciclados, sino en la autoría colectiva. El trabajo no puede reducirse a una historia sobre materiales descartados, ya que el centro radica en la manera en que los habitantes eligen representar su hogar. Esta dinámica aleja al proyecto de las perspectivas externas impuestas habitualmente sobre estos barrios.
¿Cómo llegó Morrinho a Venecia y al reconocimiento internacional?
El reconocimiento internacional para los jóvenes de Río de Janeiro fue inmediato tras sus primeras muestras. En 2002, la maqueta se presentó en el Centro de Diseño de la ciudad y, en 2007, el grupo llevó una versión de la obra a los jardines de la 52.ª Bienal de Arte de Venecia. Sus producciones audiovisuales también recibieron premios en festivales de cine de São Paulo.
Hoy, el Proyecto Morrinho ocupa museos en Europa y Estados Unidos como una herramienta de comunicación social potente. Aquella construcción que nació en un patio trasero confirmó que la representación urbana tiene fuerza tanto en su resultado visual como en las historias que encierra. La obra sigue creciendo en el barrio de Laranjeiras, conservando la mirada autoral de sus creadores.