En Inglaterra existe un árbol que ya era antiguo cuando los reyes medievales gobernaban el territorio. Se trata del tejo de Ankerwycke, un ejemplar que continúa vivo cerca del río Támesis y cuya edad estimada oscila entre los 1.400 y los 2.500 años, una longevidad que lo convierte en un testimonio excepcional del pasado.
Su historia es todavía más llamativa por el lugar donde crece. Según una tradición local, el árbol habría sido testigo de las negociaciones que precedieron a la Carta Magna de 1215, el histórico acuerdo entre el rey Juan sin Tierra y los barones ingleses.
Las estimaciones suelen basarse en el tamaño del tronco, las características del ejemplar y otros registros históricos o botánicos.
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¿Dónde está el árbol de hasta 2.500 años que sigue vivo en Inglaterra?
El ejemplar es conocido como Ankerwycke Yew, o tejo de Ankerwycke, y se encuentra cerca de Wraysbury, en el condado de Berkshire, Inglaterra.
Crece junto a las ruinas del Priorato de Santa María, un antiguo establecimiento religioso fundado en el siglo XII, en un entorno próximo al río Támesis.
Frente a este lugar, al otro lado del río, se encuentran los prados de Runnymede, famosos por su relación con uno de los acontecimientos políticos más importantes de la historia inglesa.
El árbol pertenece a la especie Taxus baccata, conocida como tejo común o europeo, que se caracteriza por su crecimiento lento y su extraordinaria longevidad.
Entre sus principales características se destacan:
- Edad estimada: entre 1.400 y 2.500 años, aunque no existe una fecha exacta de germinación.
- Tamaño del tronco: su perímetro ronda los 8 metros, una dimensión notable para un árbol de esta especie.
- Ubicación histórica: permanece junto a las ruinas del antiguo priorato, cerca de Runnymede.
- Protección: está bajo el cuidado del National Trust, una organización británica dedicada a conservar espacios naturales y patrimonio histórico.
En 2002 fue reconocido como uno de los 50 Great British Trees, una selección de árboles especialmente destacados del Reino Unido.
Su supervivencia también demuestra que un árbol puede continuar creciendo incluso después de perder partes de su estructura original.
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¿Qué relación tiene el tejo de Ankerwycke con la Carta Magna de 1215?
La historia más conocida del árbol se remonta al 15 de junio de 1215, cuando el rey Juan sin Tierra aceptó la Carta Magna en Runnymede, tras un enfrentamiento político con un grupo de barones.
El documento buscaba limitar determinados abusos del poder real y establecer compromisos sobre justicia, derechos y obligaciones del monarca.
Aunque muchas de sus disposiciones respondían a conflictos propios de la Inglaterra medieval, con el tiempo la Carta Magna se convirtió en un símbolo de la idea de que el poder del gobernante también debe estar sujeto a la ley.
Según una tradición popular, algunas negociaciones entre el rey y los barones podrían haberse desarrollado bajo las ramas del tejo de Ankerwycke.
El árbol ya habría tenido varios siglos de vida en aquel momento, si las estimaciones de su edad son correctas.
Los registros sitúan el acontecimiento en Runnymede, mientras que la asociación específica con el tejo forma parte de las tradiciones que rodean al lugar.
Por eso, resulta más preciso afirmar que el árbol pudo haber estado vivo durante aquel episodio histórico, en lugar de asegurar que presenció directamente la firma del documento.
¿Cómo puede un árbol vivir más de 2.000 años?
Los tejos europeos se encuentran entre los árboles más longevos del continente. Algunos ejemplares pueden sobrevivir durante muchos siglos gracias a su crecimiento lento y a su capacidad para regenerar partes de su estructura.
A diferencia de otros árboles, los tejos muy antiguos pueden desarrollar troncos huecos y nuevas zonas de crecimiento, lo que dificulta determinar su edad mediante el conteo tradicional de anillos.
Por esa razón, las estimaciones suelen basarse en el tamaño del tronco, las características del ejemplar y otros registros históricos o botánicos.
Los daños en las raíces, la compactación del suelo y las alteraciones del entorno pueden afectar a árboles de semejante antigüedad.
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El tejo de Ankerwycke conserva así dos historias diferentes: una documentada, relacionada con su extraordinaria longevidad y su ubicación histórica, y otra transmitida por la tradición, que lo vincula con la Carta Magna.