23 de octubre de 2026 - 09:50

El árbol perfecto para jardines con sombra: se vuelve rojo, pero tiene raíces superficiales y deja caer bolas espinosas

Se destaca por el cambio de color de sus hojas, aunque su tamaño y sus frutos obligan a elegir muy bien dónde plantarlo.

Originario de América del Norte y Central, el liquidámbar desarrolla una silueta generalmente piramidal cuando es joven.

Sus hojas tienen forma de estrella, con lóbulos marcados, y en otoño pueden adquirir tonalidades amarillas, anaranjadas, rojas y violáceas. La intensidad del color depende del ejemplar, el clima y las condiciones de cultivo.

Cuánta luz necesita y qué espacio conviene reservar

Aunque se lo describe como un árbol de sombra, eso significa principalmente que proporciona sombra con su copa.

No es una especie pensada para crecer en rincones oscuros: las guías de horticultura de las universidades de Florida y Carolina del Norte recomiendan ubicarlo a pleno sol o en media sombra, con suelo húmedo pero bien drenado.

El liquidámbar puede alcanzar dimensiones considerables al madurar, por lo que resulta más apropiado para jardines grandes que para canteros estrechos.

Antes de plantarlo, hay que prever la distancia a muros, veredas, cañerías y zonas pavimentadas. En suelos húmedos, una parte importante del sistema radicular puede desarrollarse cerca de la superficie.

El detalle poco conocido: los frutos que caen al suelo

Su atractivo ornamental tiene una contracara. Produce frutos redondos, duros y con puntas, que permanecen un tiempo en las ramas y luego se desprenden.

Pueden resultar incómodos para caminar descalzo y exigen limpieza frecuente cuando caen sobre entradas, veredas o áreas de juego.

Por esa razón, arboretos y servicios universitarios de extensión recomiendan elegir lugares donde la caída de frutos no interfiera con el paso. Existen cultivares seleccionados por su forma, color otoñal o menor producción de frutos; la disponibilidad varía según el vivero y la región.

Qué revisar antes de plantarlo en Argentina

La elección no debería basarse solamente en una foto del follaje rojo. Es importante observar la exposición solar, el drenaje y el espacio disponible. En regiones de veranos secos, como Mendoza, el riego de establecimiento necesita especial atención, siempre evitando el encharcamiento.

Otro punto para considerar es el momento del año en que pierde las hojas. En verano ofrece una masa verde que ayuda a filtrar el sol, mientras que en invierno sus ramas quedan desnudas y permiten el ingreso de luz.

Esa alternancia puede ser beneficiosa cerca de una casa, siempre que las hojas caídas puedan retirarse sin dificultad y que la copa no invada techos o tendidos.

El liquidámbar puede transformar visualmente un jardín durante el otoño, pero no es una solución universal. En patios pequeños o con tránsito intenso, un árbol de menor porte y sin frutos espinosos puede resultar más práctico a largo plazo.

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