Durante años, miles de visitantes introdujeron monedas entre las antiguas rocas de la Calzada del Gigante, en Irlanda del Norte, como símbolo de suerte o amor. Parecía una costumbre inofensiva, pero los especialistas detectaron un problema diferente. En mayo de 2025 comenzó una compleja operación y la cantidad encontrada sorprendió por su magnitud.
Los trabajos permitieron retirar más de 20 kilos, equivalentes a unas 10.000 monedas, aunque todavía quedan miles atrapadas. La humedad y la sal favorecen la corrosión del metal, un proceso capaz de afectar las columnas de basalto. Algunas piezas están tan incrustadas que extraerlas representa ahora otro riesgo para las formaciones.
El National Trust estudia reutilizarlas en una obra destinada a mostrar a los visitantes las consecuencias que puede generar esta práctica.
WEB
Por qué las monedas estaban dañando las rocas de la Calzada del Gigante
La práctica había ganado presencia durante la última década. Algunos turistas colocaban monedas directamente en las grietas naturales y otros llegaban a utilizar piedras para introducirlas con mayor profundidad.
El problema aparece con el paso del tiempo
- La Calzada del Gigante está situada sobre la costa del condado de Antrim y permanece expuesta a condiciones ambientales donde intervienen agua, humedad y sal.
- Las monedas atrapadas sufren corrosión y dejan manchas sobre el basalto. Además, el deterioro del metal genera otro efecto físico dentro de espacios estrechos.
- “Las monedas se oxidaban y expandían y podían ejercer presión sobre toda la columna de roca que tenían encima, empujándola hacia arriba”, explicó Cliff Henry, responsable de naturaleza del National Trust.
- La situación llevó al Geological Survey of Northern Ireland a estudiar los efectos físicos y químicos de esta costumbre. Tras las advertencias, el National Trust comenzó los trabajos de conservación en mayo de 2025.
La extracción no pudo realizarse de cualquier manera
Una moneda introducida profundamente entre dos superficies de basalto exige suficiente precisión para evitar que el propio intento de retirarla termine afectando la formación.
El especialista en piedra Nathan Morrow asumió buena parte de esta tarea. El trabajo acumuló alrededor de 200 horas y mostró hasta qué punto las monedas habían quedado incorporadas a las grietas.
Algunas podían retirarse en poco tiempo. Otras necesitaban más de 20 minutos debido a su profundidad, posición o nivel de corrosión.
Retiraron unas 10.000 monedas, pero todavía quedan miles entre las columnas
Desde el inicio de las tareas se recuperaron más de 20 kilos de monedas, una cantidad equivalente a unas 10.000 piezas. Sin embargo, limpiar completamente las columnas presenta dificultades.
Todavía quedan varios miles de monedas entre las formaciones. En ciertos casos, el metal está tan deteriorado o incrustado que intentar retirarlo podría provocar un daño mayor en la roca.
El National Trust debe evaluar entonces qué piezas resulta seguro extraer. Esta situación convierte una acción de apenas unos segundos por parte de un visitante en una tarea que requiere especialistas y tiempo.
La organización también instaló carteles para pedir expresamente a los turistas que no introduzcan nuevas monedas entre las columnas. El objetivo es detener la práctica mientras continúan las tareas sobre las piezas antiguas.
Las 40.000 columnas de la Calzada del Gigante tienen unos 60 millones de años
La Calzada del Gigante está formada por alrededor de 40.000 columnas de basalto que se extienden hacia el océano Atlántico. Muchas presentan una característica forma hexagonal que convirtió al sitio en uno de los principales atractivos naturales de Irlanda del Norte.
Su origen se encuentra aproximadamente 60 millones de años atrás, durante un período de intensa actividad volcánica. Grandes cantidades de lava llegaron hasta la superficie y comenzaron a enfriarse.
Durante ese proceso, el material se contrajo y se fracturó. Las grietas dieron origen a las estructuras geométricas que hoy forman buena parte del paisaje.
La geología ofrece una explicación distinta, pero ambas historias forman parte de la identidad del lugar. Ahora, los trabajos de conservación enfrentan un problema generado en tiempos recientes. Sacar miles de monedas colocadas durante años busca evitar nuevas alteraciones sobre unas rocas que permanecen en la costa desde hace decenas de millones de años.