6 de agosto de 2026 - 13:30

Descubren un gigantesco cementerio de ropa nueva con etiquetas de Adidas, Nike y Zara: llegó desde Europa y puede verse desde el espacio

Investigaciones detectaron miles de prendas nuevas con etiquetas de marcas como H&M y Nike que, tras no ser vendidas en Europa, terminan formando un vertedero satelital en Chile.

En el norte de Chile, una estructura de 60.000 toneladas rompe la monotonía del desierto de Atacama. No es una formación natural, sino un cúmulo de ropa descartada por Europa y Estados Unidos. La magnitud del vertedero es tal que los satélites capturan su silueta desde el espacio exterior.

El recorrido de estas prendas comienza en fábricas de China y otros puntos de Asia. Tras pasar por los escaparates occidentales, las piezas que no logran venderse son enviadas al puerto de Iquique, en la zona franca de Alto Hospício. Allí, comerciantes de segunda mano seleccionan lotes para revender en mercados latinoamericanos.

¿Por qué el desierto de Atacama se convirtió en un vertedero de ropa nueva?

Lo que queda sin comprador se abandona directamente en el desierto. A diferencia de lo que se asume sobre el reciclaje de ropa usada, las investigaciones de la ONG Ek y el colectivo Desierto Vestido hallaron prendas de marcas como Adidas, H&M, Zara y Hugo Boss con sus etiquetas originales intactas. Son productos nuevos que recorrieron el globo solo para ser desechados sin haber sido utilizados nunca.

El clima extremadamente seco de la región actúa como un conservante natural para estos residuos. Al no haber lluvias que faciliten la descomposición, las fibras sintéticas permanecen prácticamente intactas durante décadas. Arrojar estos restos en el desierto es la opción económica más viable para los importadores, ya que los vertederos municipales rechazan los textiles debido a sus componentes químicos y su falta de biodegradabilidad.

¿Qué impacto ambiental y legal genera este vertedero textil?

El daño ambiental es profundo y multiescalar. Estas prendas, fabricadas mayoritariamente con derivados del petróleo, liberan microplásticos que persisten en el suelo durante siglos y amenazan los acuíferos subterráneos en una zona de extrema escasez hídrica. Los incendios frecuentes en las montañas de ropa generan columnas de humo tóxico que afectan la salud respiratoria de los vecinos de Alto Hospício.

Actualmente, la legislación chilena sobre responsabilidad extendida del productor no incluye a los textiles, lo que permite que ninguna empresa tenga la obligación legal de retirar el material. Aunque existen proyectos locales que convierten la ropa en nuevos hilos o paneles aislantes, la escala de estas soluciones es mínima comparada con las toneladas que ingresan anualmente al puerto. La región se ha convertido, en palabras de sus autoridades, en el sacrificio ambiental del consumo global.

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