Chile se incorporó a OceanEye, una alianza internacional impulsada por Canadá y la Unión Europea para fortalecer la observación de los océanos. El anuncio se realizó el 23 de septiembre de 2026, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, y reunió a gobiernos e instituciones vinculados a la investigación marina.
La iniciativa busca sostener y ampliar la red de mediciones que registra temperatura, salinidad y otras condiciones del océano. Esos datos intervienen en los pronósticos meteorológicos, la seguridad marítima y los estudios climáticos, áreas relevantes para los países con extensas costas sobre el Pacífico y el Atlántico.
Qué países integran la alianza OceanEye
Según la información oficial difundida por Canadá y Chile, OceanEye comenzó con 31 integrantes: Canadá, la Unión Europea y otros 29 países y territorios participantes. Entre ellos figuran Brasil, Francia, Alemania, España, Colombia, México, Costa Rica, Portugal y el Reino Unido.
La participación de Chile suma un país con una extensa costa del Pacífico sur y un vínculo directo con fenómenos como El Niño y La Niña, que alteran las temperaturas superficiales del mar y pueden modificar las lluvias y otros patrones meteorológicos en distintas regiones.
El encuentro de lanzamiento fue encabezado por el primer ministro canadiense Mark Carney y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. También participaron la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO y la Organización Meteorológica Mundial.
Cómo observan los océanos y por qué hacen falta más mediciones
La alianza apoya al Sistema Mundial de Observación de los Océanos (GOOS), una red internacional que ya recibe alrededor de 120.000 observaciones diarias. El sistema reúne información de unas 8.000 plataformas operadas por 64 países y 17 redes de monitoreo.
Esas plataformas incluyen boyas, instrumentos oceanográficos, barcos científicos y otros equipos que registran condiciones del agua. Los datos permiten mejorar modelos de pronóstico, alertas y proyecciones climáticas, especialmente en regiones donde todavía existen grandes vacíos de información.
Medir los océanos también ayuda a estudiar olas de calor marinas, corrientes, cambios de nivel del mar y el comportamiento de ecosistemas costeros. Para Chile, esta información se relaciona con la actividad pesquera, los puertos y las comunidades ubicadas junto al mar.
Cuánto dinero comprometieron y qué harán entre 2026 y 2028
Durante el lanzamiento se anunciaron compromisos financieros y aportes en especie por un valor aproximado de 339 millones de dólares canadienses, según el gobierno canadiense. La Unión Europea informó un compromiso de 92 millones de euros y Canadá otro de 82 millones de dólares canadienses durante cinco años.
Los aportes incluyen barcos de investigación, sensores, drones y capacidad de procesamiento de datos. Parte de los recursos se destinará al mantenimiento de las estaciones existentes, a cubrir zonas poco observadas y a reforzar los centros que coordinan la información entre países.
La iniciativa prevé nuevas rondas de compromisos durante 2026, 2027 y 2028. OceanEye no representa un nuevo sistema de vigilancia militar, sino una coordinación científica y operativa para mejorar la disponibilidad de datos oceánicos compartidos.