6 de septiembre de 2026 - 14:24

Angelina Jolie compró tierras en una selva de Camboya en 2003 para transformarlas en un refugio natural de 60.000 hectáreas

La actriz financia un santuario en Battambang gestionado íntegramente por personal local que convirtió a antiguos cazadores furtivos en guardabosques.

Durante el rodaje de Lara Croft: Tomb Raider en el año 2000, Angelina Jolie conoció de cerca la realidad de Camboya. Conmovida por la pobreza, las secuelas del régimen de los Jemeres Rojos y tras adoptar a su hijo Maddox, la actriz adquirió unas 60.000 hectáreas en Samlout.

Esta compra en la provincia de Battambang dio origen en 2003 a la fundación que hoy lleva el nombre de su hijo mayor: Maddox Jolie-Pitt (MJP). Aquella zona, antes conocida como el "Bosque de los Cien Elefantes", estaba devastada por la deforestación, la caza furtiva y miles de minas terrestres activas.

De bosque amenazado a refugio de elefantes asiáticos

La clave para recuperar este ecosistema no fue la intervención externa, sino un cambio radical en la economía de la región. Jolie diseñó un modelo donde la comunidad es la protagonista directa de la conservación, financiando un equipo integrado en un cien por ciento por trabajadores camboyanos locales.

Para desactivar la caza ilegal, la fundación implementó un mecanismo social directo: contrató a antiguos cazadores furtivos del lugar para trabajar como guardabosques. Al ofrecerles empleo formal y salarios adicionales (con bonos reportados de entre 150 y 200 dólares mensuales extra), el proyecto transformó amenazas en protectores activos. Esta estrategia permitió que las cámaras trampa volvieran a registrar la presencia de elefantes asiáticos en la reserva.

El impacto social que sostiene la reserva

La iniciativa, financiada principalmente con aportes de Jolie que históricamente rondan entre el medio millón y el millón de dólares anuales para salarios y protección forestal, va más allá del cuidado de la fauna. El desminado de la tierra posibilitó el desarrollo de la agricultura sostenible y la mejora de la infraestructura del distrito.

Actualmente, el programa colabora con diez escuelas, gestiona dos clínicas de salud que atienden a unas 11.000 personas al año y provee filtros de agua potable para los estudiantes. Así, la reserva demuestra que la protección de la naturaleza solo es viable si se asocia de forma directa al desarrollo económico y la dignidad de sus habitantes.

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