8 de diciembre de 2014 - 00:00

Mujica volvió a sacudir el tablero

José Mujica, el ex guerrillero que vivió en carne propia un largo cautiverio en condiciones infrahumanas, volvió a poner a Uruguay en el foco mundial al recibir a seis presos de Guantánamo en calidad de refugiados.

Guantánamo “no es una cárcel, es un nido de secuestro porque una cárcel supone una sujeción a algún sistema de derecho”, alertó Mujica al afirmar que a su país los ahora expresos -cuatro sirios, un tunecino y un palestino- llegan en calidad de “refugiados”.

Fiel a su estilo directo, franco y alejado del protocolo -con el que se ganó el reconocimiento mundial- el ex guerrillero dijo al canal estatal (TNU) que “una vez que hay un presidente (Barack Obama) que quiere desfacer un entuerto miserable que le dejaron, darle la espalda (...) sería una cobardía, cuando uno piensa como piensa”.

En julio, Mujica había justificado su decisión de aceptar la petición de Obama en una entrevista aludiendo a su filosofía de vida y a su pasado en prisión: “Porque me pasé toda la vida dándole en contra [a la cárcel] y cuando aparece un presidente que quiere hacer algo positivo ¿qué voy a hacer?”, se preguntó.

Como uno de los líderes del Movimiento de Liberación Nacional (MLN), Mujica batalló en las década del 60 y 70 contra el gobierno de la época, resistió un ataque en el que recibió varios balazos y cayó en prisión donde estuvo recluido más de 13 años, la mayoría de ellos en condiciones durísimas.

Mujica -que anunció en marzo que aceptó recibir a los presos a petición de Obama- defendió a capa y espada su decisión, pese a tener a más de la mitad de la opinión pública en su contra y ser duramente cuestionado por los partidos de la oposición.

“¿No te das cuenta que esta es una cuestión de principios? No se puede ser tan alma podrida que uno no tenga el coraje de dar una mano para defender una causa justa. (...) Tal vez porque nunca estuvieron en cana (en prisión), nunca la pasaron mal”, señaló el presidente en octubre. El 'Pepe', quien durante su mandato sorprendió una y otra vez por hacer declaraciones fuera de tono, respondió así a los cuestionamientos de la centroderecha e indirectamente a los uruguayos reacios a la llegada de los presos.

Y es que 58% de los uruguayos se mostró contrario a la llegada de los reclusos y apenas un 24% mostró su apoyó la decisión de Mujica, según una encuesta difundida en octubre por la consultora Cifra.

Con la llegada de los presos, el mandatario -que centró la atención global con su discurso anticonsumista y más recientemente al impulsar en su país la regulación del mercado de cannabis- cierra así una etapa más de su relación de amor-odio con Estados Unidos.

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